26 jul. 2006

Los Tapices Flamencos de la Catedral de Zamora

Viajera Teófila,

Le cuento que el médico me diagnosticó tristitia dominici diei en un estado leve, pero para que no empeore me recetó descansar con algún corto viaje. Por eso recalé con mis tristes huesos en la bella villa de Zamora, llamada sin exageración “el museo vivo del románico” por la huella artística que el siglo XII dejó en sus muchas y notables iglesias ubicadas casi todas dentro de una alta fortificación a orillas del Duero, como puede ver en la siguiente imagen.

Me dediqué entonces a recorrerlas una a una, por lo que hacerle una descripción exhaustiva la abrumaría más de lo habitual para mis aburridas epístolas. Por cuestiones de tiempo no pude visitar la iglesia de San Pedro de la Nave, en las afueras de la ciudadela. Dicho templo es continuamente recordado por ser uno de los pocos edificios visigóticos –esto es, prerrománicos- que se encuentran en buenas condiciones en la península. De las que efectivamente logré visitar en peregrinación le resaltaré simplemente la pequeña iglesia de Santiago de los Caballeros, donde habría velado sus armas el Cid y la magnificente Catedral de Zamora, con su singular cimborrio de inspiración bizantina, de la que le envío un dibujo.

De la Catedral poco más puedo decirle ya que estaba en obras, pero logré sin embargo deslizarme en el Museo Catedralicio, en el cual además de diversas bagatelas litúrgicas destacan en su magnificencia una serie de tapices de los cuales le envío dos reproducciones en un tamaño bastante grande para que pueda disfrutar en parte la profusión de detalles. Debo decirle que los colores ya notan bastante el paso del tiempo ya que proceden del siglo XV y pueden haber sido bastante maltratados, ya que no sólo se utilizaban como adorno de calles en diversos eventos sino que aparentemente han podido ser usados en alguna época como alfombras, imagínese Vd. Sabía Vd. que en aquella época España que dominaba Flandes era el principal cliente de la importante industria del tapiz que florecía en distintas ciudades. Al perder esos dominios, se creó la Real Fábrica de Tapices en España, para la cual pintores de la talla de Goya realizaron numerosos "cartones pintados" que eran utilizados luego para realizar los tapices. Estas obras de Goya hoy son muy respetadas (mire esta de unos gitanos midiéndose con unos mozos los favores de la señorita), pero en la época recibían agrios comentarios de los fabricantes de tapices que se veían en serios aprietos para repetir con tejidos los leves cambios de luz de la obra de Goya.

A Ud. siempre tan interesada en la cultura clásica le interesarán sendos tapices que le envío.
Tapices de la Catedral de Zamora - Tarquino Prisco
El primero que le envío fue creado con motivo de Tarquino Prisco, quinto rey de Roma y uno de los que más embellecieron la ciudad. Es admirable de este tipo de obras su capacidad para presentar en un mismo espacio profusión de ideas, épocas y conceptos. En este sentido son los once tapices de la Guerra de Troya, de los que se conservan sólo cuatro, que con pocas palabras y muchas imágenes describen la historia de la guerra que es sinónimo de epopeya.
Le envío la Lámina número 3: “La Muerte de Troilo, Aquiles y Paris”. En esta serie de láminas el texto está en Francés e incluye debajo una traducción resumida en latín. Tenga en cuenta el tamaño de estos tapices: alrededor de 9 metros por cuatro y medio cada uno.
Tapices de la Catedral de Zamora - La Guerra de Troya - La Muerte de Troilo, Aquiles y Paris
Todos además incluyen palabras aquí y allá para aclarar personajes y alegorías.

Luego de mi recorrido por las callejuelas de Zamora, me decidí a tomar una cerveza fría en una taberna de la Plaza Mayor, para luego poner rumbo a las tierras que me acogen desde hace algunos años.
Suyo, como siempre.

Teófilo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

tristes huesos no son los del ilustre caballero don quijote de la mancha?

Teofilo dijo...

El Quijote se autodenominaba el Caballero de la Triste Figura, y como era delgado hasta los huesos tal vez Vd. lo relacione. "Tristes huesos" es una expresión bastante usada, sino mire los siguientes versos de Neruda

AMOR

Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin, pena al lado mío,
y saliera en la estrofa - limpio de todo mal -.

.. C6mo sabría amarte, mujer como sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás.
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarre más
y más.