17 ene. 2006

Entrevista a Michel Onfray

Michel OnfrayCara Teófila,
En el boletín hispano "El País" salió publicada una interesante entrevista al hereje filósofo galo Michel Onfray. Le trascribo alguna parte pero le recomiendo encarecidamente su lectura completa, titulada "Los monoteísmos han llenado el mundo de sufrimiento" .

El libre albedrío que afirman los cristianos parte del principio de que el hombre es libre, de que conoce el bien y el mal. Del pecado original. Necesitamos postular que el hombre es libre para poderlo castigar. Es evidente que el hombre no es libre, que la libertad no existe".


Nada que Vd. no sepa, claro. Y luego, en la sección de "Chismes Filosóficos"

El padre de este "mal" es Pablo de Tarso, a quien ve como el inspirador de la misoginia cristiana, del odio al cuerpo y al deseo porque, dice, "era impotente". Para su conversión no tiene palabras menores. fue pura histeria. "Yo no calumnio a Pablo de Tarso. Es él quien habla de sí mismo, quien se pronuncia contra el deseo. Él aborda el pensamiento desde su biografía. Yo sólo analizo lo que cuenta y veo que su conversión es una conversión histérica. Es un diagnóstico, no un insulto. No es insultar a alguien decir que tiene una enfermedad. Lo grave de Pablo es que su neurosis se convirtió en una neurosis planetaria".

Pícaro y suyo,
Teófilo

1 comentario:

Teofila dijo...

Amiguísimo Teófilo,
Considero ineludible la lectura de los textos de Onfray. En lo posible sus libros completos. Igualmente en http://www.elortiba.org/onfray.html#Pol%EDtica_del_rebelde._Tratado_de_la_resistencia_y_la_insumisi%F3n_ podrá encontrar un interesante fragmento.
Ha seleccionado usted el último párrafo de la entrevista publicada en “El País”. Nietzsche acuña para Pablo los siguientes términos: "disangelista" (dis-angelio, mala nueva), y "cristianismo de Pablo" (por contraposición al cristianismo de Jesús); y en uno de sus póstumos fragmentos dice:

“El cristianismo es un comienzo ingenuo de un movimiento pacífico budista, salido del auténtico hogar del resentimiento… pero que fue invertido por Pablo para hacer de él una doctrina mistérica pagana, la cual acaba aprendiendo a compaginarse con la organización estatal entera… y organiza guerras, condena, tortura, jura, odia.
Pablo parte de la necesidad de misterios sentida por la gran masa religiosamente excitada: busca una víctima, una fantasmagoría cruenta que sostenga la lucha con las imágenes de los cultos secretos: Dios en la cruz, el beber sangre, la unio mystica con la ‘víctima’.
Intenta establecer una relación causal entre la existencia ulterior (la existencia ulterior bienaventurada, redimida, del alma individual) como resurrección y aquella víctima (según el tipo de Dioniso, Mitra, Osiris).
Necesita poner en primer plano el concepto de culpa y de pecado, no una nueva praxis (tal como Jesús mismo la mostró y enseñó), sino un nuevo culto, una nueva fe, una fe en una metamorfosis milagrosa (‘redención’ por la fe)
Comprendió la gran necesidad del mundo pagano e hizo una selección arbitraria de los hechos de la vida y la muerte de Cristo, dio un nuevo acento a todas las cosas, desplazó en todas partes el centro de gravedad… anuló por principio el cristianismo originario…
El atentado a los sacerdotes y teólogos, desembocó, gracias a Pablo, en un nuevo sacerdocio y una nueva teología –en un estado dominante, también en una Iglesia.
El atentado a la desmesurada presunción de la persona desembocó en la fe en la ‘persona eterna’ (en la preocupación por la salvación eterna…), en la más paradójica exageración del egoísmo personal.
Ya se ve qué es lo que ocurrió con la muerte en la cruz. ¡Como demonio del disangelio aparece Pablo…!
Eternamente suya,
Teófila.