24 ago 2011

Jean-Luc Lagarce

Mi amantísimo,
Habiendo ya participado generosamente en el intercambio de regalos con que hemos reanudado nuestro epistolario, le transcribo unas palabras de Lagarce en "Music-Hall":
"El jefe-burlón -entonces- ofreciéndome el lugar:
'La casa es suya, sheniorita'
¡Casa! Este masacote informe de suburbio gris,
semillero de perdedores.
'Pero le advierto -dice esto
para coronar su discurso- con una historia así,
no va a venir mucho público,
no hay que esperar gran cosa, ni ganancias ni nada.
Porcentaje sobre el bar, porque hay un bar, ¿no
le habían dicho? Porcentaje, imposible, usted
esta soñando -querida sheniora-
no, no se puede esperar mucha ganancia y aplausos tampoco,
por supuesto,
son muy lentos y cerrados por aquí y poco entusiastas,
pero los aplausos, ¿para qué sirven?
¿Eh?

Para una ilusión de triunfo, para nada más, y tampoco
-agrega jefe-burlón, con la complicidad silenciosa
de sus muchachos-
y tampoco, es seguro que vengan,
son desconfiados y no tienen sentido del humor,
y un espectáculo sin historia es un chiste, ¿no?
¿Eh? ¿Eh?'
Y yo, siempre lo mismo, un viejo número que tengo,
desde hace ya mucho tiempo, y que uso muy seguido,
y sin ir más lejos esta tarde, sin ir más lejos,
y yo
sonriente, lentamente y con desenvoltura,
la Chica que se las sabe todas y siempre salió
del pantano,
porque es un pantano,
acá también, ríanse, acá también,
y sin ir más lejos que hoy..."
Con aires de desear más.
Teófila.


19 ago 2011

Alexandr Serguéievich Pushkin (1799-1837)

Cara Teófila,

Escribo estos rudos garabatos para no perder la singular oportunidad que se presentó en la posada en la que fortuitamente deposité mis huesos al encontrar a nuestro mutuo amigo J......, quien está por estas tierras en visita oficial y aceptó gustosamente la tarea de llevarle esta misiva.

No habiendo novedades personales de interés, le comentó que para este viaje cogí presurosamente un ejemplar de “La hija del capitán” de Pushkin* que comprara en Salónica cuando su Santidad me dio su dispensa para volver por primera vez.

Sin tiempo para mayor análisis, decirle que es una novela romántica, de honor y de acción, en la que un joven aristócrata sale del hogar paterno hecho un imberbe para volver forjado como hombre para poder seguir explotando con honor el trabajo de sus semejantes, con la ayuda final de la Emperatriz, cual Deus Ex Machina.

Siempre descubro en los clásicos de la literatura ese placer del neófito ante un mundo tan interdependiente. Seguramente algún avezado benedictino con acceso a innumerables bibliotecas es capaz de hacer relaciones certeras entre aleph y omega. A mí me basta con disfrutar encontrarme en este folletín con Tolstoi y Chejov o incluso con Verne y Borges.

Sin más, prometo escribirle de manera más asidua.
Su humilde servidor,

Teófilo


*Pushkin, Alexandr S., “La hija del Capitán / La Dama de Pique”, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1978.

18 ago 2011

J.D. Salinger

Mi tiernísmo Teófilo,
Los sonidos de la inteligencia son bellísimos. Retribuyo el bello regalo que me ha hecho con Mishima con un largo bocado de Salinger en "El guardián entre el centeno":
"Se volvían locos. Eran el mismo tipo de cretinos que en el cine se ríen como condenados por cosas que no tienen la menor gracia. Les aseguro que si fuera pianista o actor de cine o algo así, me reventaría que esos imbéciles me consideraran maravilloso. Hasta me molestaría que me aplaudiesen. La gente siempre aplaude cuando no debe. Si yo fuera pianista, creo que tocaría dentro de un armario. Pero, como iba diciendo, cuando acabó de tocar y todos se pusieron a aplaudirle como locos, Ernie se volvió y, sin levantarse del taburete, hizo una reverencia falsísima, como muy humilde. Como si además de tocar el piano como nadie fuera un tío sensacional. Tratándose como se trataba de un esnob de pirmera categoría, la cosa resultaba bastante hipócrita. Pero, en cierto modo, hasta me dio lástima porque creo que él ya no sabe siquiera cuándo toca bien y cuándo no. Y me parece que no es culpa suya del todo. En parte es culpa de esos cretinos que le aplauden como energúmenos. Esa gente es capaz de confundir a cualquiera. Pero, como les iba diciendo, aquello me deprimió tanto que estuve a punto de recoger mi abrigo y volverme al hotel, pero era pronto y no tenía ganas de estar solo."


Con toda mi ternura.
Su Teófila


28 jul 2011

Derecho de gentes

Estimada Teófila,

Sé que sus inquietudes estéticas no han sido óbice para mantener también un fuerte vínculo con el estudio de las leyes. (Recuérdeme cuando la vea que le devuelva su magníficamente iluminado manuscrito de la "Res Publica" de Platón). Es por esto que me permito enviarle un párrafo extraído de una sentencia del Procurador del Rey en la que el derecho de gentes hace gala de un particular humanismo y conocimiento de la psicología que aunque en vuesa tierra estéis tal vez acostumbrados, no deja de sorprender a los jurisconsultos de este lado del océano. Tenga en cuenta que aquí el derecho de gentes se ha dado de posponer en beneficio de los altos intereses del Imperio, algo por lo cual no dejo de expresar mi insatisfacción en cada ocasión que se precie incluso a riesgo de caer en desgracia ante los benefactores de nuestra Orden. Le trascribo letra por letra:
“Las causas en las que se investiga la comisión de delitos de lesa humanidad, revelan con nitidez que el terror radicó en la negación del otro no sólo en términos físicos, sino también mediante la colonización de su subjetividad a través de la despersonalización; es decir objetualizando a los sujetos, reduciéndolos a una cosa”, explica el dictamen de Delgado, al que accedió este cronista.
Dicho sea de paso que con sumo desazón he comprobado a partir de una intercalación hecha por mí en una farsa que se ha representado en distintas cortes, lo poco que se lee a Primo Levi.

Sin más y pidiéndole nuevamente disculpas por abonar temas que para usted resultan harto conocidos, la saludo todo lo efusivamente que nuestra condición lo permita.

Teófilo.

5 jun 2011

Clarice Lispector

Mi adorado Teófilo, mi queridísimo, mi siempre añorado, mi amantísimo.
Vuelvo siempre a sus brazos, y ojalá mi retorno le traiga aires vigorosos de altas montañas y lo impulsen a salir al mundo nuevamente. Retribuyo sus regalos llegados desde las lejanas Grecia y Noruega. Aquí le dejo las palabras que abren "Revelación de un mundo" de nuestra bellísima y amada Clarice:
"1967 - 19 de agosto.
NIÑOS IRRITANTES
No puedo. No puedo pensar en la escena que visualicé y que es real. El hijo está de noche dolorido por el hambre y le dice a su madre: tengo hambre, mamá. Ella le responde con dulzura: duerme. Él dice: pero estoy con hambre. Ella insiste: duerme. Él insiste. Ella grita dolorida: ¡duerme, niño molesto! Los dos se quedan en silencio en la oscuridad, inmóviles. ¿Estará dormido? -piensa ella despierta. Y él está demasiado amedrentado para quejarse. En la negra noche los dos están despiertos. Hasta que , por dolor y cansancio, ambos dormitan, en el nido de la resignación. Y yo no soporto la resignación. Ay, cómo devoro con hambre el placer de la revuelta."

Todos mis afectos para usted.
Teófila

20 may 2010

Bauman y Holocausto

Cara Teófila,

He tenido una entrevista con Zygmunt Bauman sobre el tema "Holocausto y posmodernidad" Bauman nos hace recordar la importancia de los análisis críticos. Esto quiere decir, no quedarnos sólo con las propuestas positivas de Habermas, Arendt o Taylor, que en su esfuerzo pragmático transigen casi por necesidad.

Habla primero de cómo los esfuerzo ordenadores tienen a apuntar más y más hacia los resultados indeseados de los esfuerzos anteriores1.
Pero a Bauman lo que le interesa es el concepto de ambigüedad que es lo que se tiende a eliminar desde los ordenamientos indicados desde el poder. La ambigüedad queda entendida socialmente como lo monstruoso, lo que no es ni una cosa ni otra. Y los judíos que no son ni paganos ni cristianos son un claro ejemplo de ello. Propone que el cristianismo más que antisemita era alosemita, es decir, que la discriminación era en el sentido de considerarlos distintos (allus, otro) y merecer un trato específico.
Pero en épocas más recientes esa características de “nación no nacional” los transformaron en una amenaza al orden. Y con el nazismo directamente se convertían en una antirraza, ya que erosionaban las razas propiamente dichas.

Dice Bauman que “La línea que divide el nacionalismo, que reclama la unidad cultural, del racismo, que proclama una base natural para dicha unidad, es y tiene que ser tenue.” “El otro de dentro” empezó a ser puesto contra la pared.

Bauman destaca que los Estados modernos ya no están por la labor de poner a una parte de su población contra otra. Sin embargo, las viejas estrategias de eliminar la ambigüedad al fagocitar al “otro de dentro” se han transformado en estrategias de expulsión, como se ve en el caso de la inmigración.

Bauman destaca que “Una invención fundamentalmente moderna es la idea de que ciertas categorías de seres humanos no tienen sitio en la “sociedad buena” y cree que esta idea perdura en el hombre moderno. Insiste no en quitarle la culpa a los alemanes del Holocausto, sino que “que Alemania hizo lo que hizo en razón de lo que comparte con el resto de nosotros, no por lo que los diferencia de nosotros”. Bajo la idea de “libertad de elección” se esconden derechos de unos pueblos sojuzgados por la felicidad de otros.

El final de la entrevista es una diferenciación entre ética moderna y postmoderna y en general un análisis de la pertinencia misma del concepto de potmodernidad. He hecho al respecto una entrada nueva en el glosario: “Ética moderna”

Espero no haberla incordiado con tanto palabrerío,
Atento a vuesa merced.

Teófilo.



ZYGMUNT BAUMAN, "DIÁLOGO CON ZYGMUNT BAUMAN, Holocausto y posmodernidad" (Entrevista), Revista Claves de Razón Práctica, Nº 125, Septiembre 2002
  1. El tema de los efectos colaterales del ordenamiento Lo podemos rastrear hasta la razón instrumentalista de Weber y su “máquina de hierro”.

19 may 2010

Bauman y la ética moderna

Cara Teófila,

Admire con que sencillez Bauman define los desafíos éticos de la modernidad. Sepa que para él son distintos a los de la posmodernidad, pero eso es otra historia.
“Podemos hablar con un mínimo de certeza de lo que era la ética moderna (la búsqueda de un código de comportamiento que toda persona en pleno uso de sus facultades tendría que seguir), de en qué consistía la práctica ética de la modernidad (la legislación de un escenario social que no dejase otra opción a la persona que la obediencia del código), de qué beneficios suponía dicha práctica (la disminución de la violencia –es decir, de la coerción ilegítima, no –autorizada– en la vida diaria), del precio al que se obtenían dichos beneficios (habituarse a una gran cantidad de violencia legítima –autorizada– tras la máscara de la coerción “funcional” y convertirla en una rutina hasta el punto de hacerla invisible) y de cuáles eran los efectos potencialmente mórbidos para la moralidad (poner la conformidad con las reglas en el lugar de la responsabilidad por el Otro).”
Salud, que sé que la necesita.
Teófilo

ZYGMUNT BAUMAN, "DIÁLOGO CON ZYGMUNT BAUMAN, Holocausto y posmodernidad" (Entrevista), Revista Claves de Razón Práctica, Nº 125, Septiembre 2002

18 may 2010

La potencia de Arendt


Cara Teófila,

Sin disminuir mi amor por Vos, ha llegado a mi corazón la señorita Hannah Arendt. Vea usted que potentes palabras al responder a una reseña crítica al filósofo Eric Voegelin acerca de “Orígenes del Totalitarismo”. Más que hacer una reseña del artículo me interesa destacar cuestiones de la prosa de Arendt que tanto me ha gustado descubrir este año. En general son un tipo de razonamiento muy adecuado para aplicar a la política contemporánea.
“Describir los campos de concentración sine ira no es ‘ser objetivo’ sino indultarlos”. (9)
¿Cuántos supuestos “objetivistas” esconden actitudes conservadoras? Recientemente debatimos con Pedro al respecto (aquí y también por correo electrónico).
“toda historiografía es necesariamente una operación de salvamento, y con frecuencia de justificación; nace del temor del hombre al olvido y del empeño que alguien pone en favor de algo, lo cual es incluso más que el simple recordar.” (9)
Bella metáfora y explicación de la memoria histórica.
Si moralicé o si me dejé llevar por el sentimiento es que simplemente no hice bien lo que tenía que hacer, a saber: describir el fenómeno totalitario como ocurriendo no en la Luna, sino en medio de una sociedad humana. (9)
Eso se llama filosofía a martillazos pero insistiendo en que no se puede usar la filosofía para defender argumentos emotivos, como vemos a continuación: no hay que mezclar unas cosas con otras.
“la cuestión es que los liberales claramente no son totalitarios. Lo que no excluye, por supuesto, el hecho de que elementos liberales o positivistas se presten también a un pensamiento totalitario; pero tales afinidades significarían sólo la necesidad de trazar distinciones aun más precisas en virtud del hecho de que los liberales no son totalitarios. (10) (...) mi litigio fundamental con el estado presente de las ciencias históricas y políticas reside en su creciente incapacidad para hacer distinciones.
Lo siguiente lo rescato por la interesante etimología que propone., Savater habría hecho la misma propuesta años después en Filosofía para Amador
Se distinguen de las multitudes de siglos pasados en que no tienen intereses comunes que las mantengan unidas ni ningún tipo del “acuerdo” mutuo que, según Cicerón, constituye el inter-est, lo que está entre los hombres, y que se extiende a todo, desde lo material a lo espiritual y a otros órdenes. (10)
Y aunque resulte increíble, aún hoy hacen falta responder a cuestiones como las que siguen
Quienes de los terroríficos sucesos de nuestro tiempo sacan la conclusión de que tenemos que volver a la religión y a la fe por razones políticas, me parece que muestran idéntica falta de fe en Dios que sus adversarios.
Saludos y salud.

Teófilo


PS: El artículo es Nº 124 de CLAVES DE RAZÓN PRÁCTICA

24 dic 2007

simple emoción, simple belleza

Mi añorado Teófilo,
Tan simple... Esta plenitud:
En francés:
"Tenir bon /
attendre droit /
espérer encore /
croire au prochain /
garder l'oeil gourmand /
danser les mains ouvertes /
pleurer pour le bien /
chanter en silence /
encore vivre /
remercier /
remercier /
remercier"

En una versión en castellano:
"Sujetar bien /
entender derecho /
esperar otra vez /
creer en lo próximo /
guardar los ojos dulces /
danzar las manos abiertas /
llorar por el bien /
quemar en fuego /
cantar en silencio /
escribir en rojo /
otra vez vivir /
agradecer /
agradecer /
agradecer"
Con inmenso afecto y calma gratitud.
Teófila


22 oct 2007

El enfoque dramático del sociólogo Erving Goffman

Cara Teófila
Espero que sepa su merced disculpar mi falta de atenciones durante estas últimas semanas. Le escribo deseando que se encuentre bien junto con los suyos.
Aprovecho la ocasión para comentarle una tertulia compartida recientemente con Erving Goffman a propósito de su libro “La presentación de la persona en la vida cotidiana”. Sabe su merced que estas epístolas nuestras me impiden extenderme demasiado, por lo que me ciño tan solo a la perspectiva elegida por Erving en su análisis de la vida social: el de la representación dramática. En él sigue a pies juntillas el viejo adagio de que la vida cotidiana es representación y que los individuos en su familia o su trabajo no hacen otra cosa que guiar y controlar la visión que otros se hacen de él. Ya imagina usted que a Goffman no le importen cuestiones estrictamente teatrales, pero sepa que no pude evitar matizar durante dicha tertulia que el teatro tiene la posibilidad de ser menos mentiente que la vida cotidiana.
Pero no era de mis opiniones de las que quería hablar sin de las de este hombre nacido en las frías de colonias inglesas en América, quien define como una de las principales fallas de este enfoque dramático que el público desaparece y los actores con los que el individuo interactúa son a la vez actores y público, eliminándose en muchos casos además la posibilidad del ensayo.
De una de las fuentes semióticas de mi juventud, las publicaciones periódicas ilustradas del editor hamburgués Columbus, recuerdo el pensamiento que introducía una historia de generales en la china mítica, y rezaba “China es tan grande y tan vieja que todo lo que sucede ha sucedido ya alguna vez”

La ensalza y la festeja,
Teófilo.

8 sept 2007

Nueva incorporación a "Judit y las frases genealógicas"

Mi queridísimo Teófilo,
Acorde con este estado en que nuestra correspondencia ralea y las vicisitudes de las horas que pasan quedan relegadas al silencio, me limito a enviarle una cita que acrecentará el acervo de las frases cuya genealogía habíamos remontado a Judit.
Pero el fondo del corazón, cuyo contenido era un misterio incluso para su dueño, se mantendría siempre inexpugnable.
Orwell
Con afecto inclaudicable.
Teófila.

27 jun 2007

La naturaleza humana en el debate Foucault / Chomsky

Mi querido Teófilo,
¿Recuerda usted el extensísimo texto que le transcribí? Sobre el final de este texto Simone Weil considera que a pesar de la dificultad en definirlo, probablemente tenga sentido el término "naturaleza humana", y piensa que ésta "implica el poder de innovar, de crear, de superarse a sí misma."
En 1971 Foucault y Chomsky protagonizaron un debate que fue emitido por la televisión holandesa. Este debate constó de dos partes, la primera tuvo como eje el término "naturaleza humana" y aquí también Chomsky consideraría como inherente a la naturaleza humana la facultad de crear. La segunda parte fue la parte llamada "política" del debate y circula bajo el título "Justicia vs. Poder".
Espero disfrute tanto como yo de estos temas.
Con afecto siempre renovado.
Teófila.
P.D.: cuando ejecute el segundo enlace de los dos que incluí, preste atención porque se trata de un post-package; le sugiero seguir el orden de links indicados en este mismo.

26 jun 2007

Digresión acerca de la explicación del cambio en las ciencias sociales


Cara Teófila,

Últimamente se la ve a vuestra merced muy interesada por las ciencias sociales -sus recientes y largas epístolas acerca de la explicación de la opresión en la historia, en la pluma de Simone Weil, así lo denotan. En particular motiva la presente la afirmación de este último acerca de "Las causas de la evolución social no deben buscarse ya sino en los esfuerzos cotidianos de los hombres considerados como individuos".

Volvamos sólo unos instantes a la cuestión del paso del medioevo al renacimiento en las ciencias. Una de las formas de explicar el cambio es entender los sistemas complejos como intrínsecamente creativos, es decir, generando continuamente nuevas posibilidades de las que sólo una pequeña parte sobrevivirá, haciendo evolucionar al sistema. Se quiere a veces encontrar en naturaleza algunos ejemplos, como la de un amplio gallinero cerrado en el que a las aves se les muestra el alimento al otro lado de la alambrada. Los animales, al azar, buscarán por todos medios de llegar a su objetivo. Si abrimos en algún lugar de la valla un hueco, finalmente alguna lo encontrará y lograrán salir. Si es una sola gallina tardará más en encontrarlo que si son muchas. Quedará para otra oportunidad intentar probar que el antropocentrismo renacentista provocó una meteórica multiplicación de las gallinas lo que aceleró el que algunas de ellas lograran en pocos siglos lo que desde la antigua Grecia no se había alcanzado.

La pérdida de interés en estudiar seres angélicos y fuerzas omnímodas se puede denominar al menos como la eliminación de una distracción que permite alcanzar objetivos más importantes. Por otro lado, la “democratización” del conocimiento que implicó la puesta del hombre en el centro del universo, la aparición de más instituciones y colectivos interesados en la investigación, el respeto a todo el saber existente (incluido el técnico) y por supuesto la imprenta, multiplicaron la cantidad de individuos deseosos de encontrar respuestas a las más variadas preguntas. No hay que olvidar que junto con las matemáticas floreció la alquimia y todo tipo de modelos no mecanicistas creció junto con los hoy reconocidos científicos. Y por supuesto, tener presente que la escolástica continuó al menos durante dos siglos impávida ante un mundo al que ya no reconocía. Podríamos entonces arriesgar que de ese caldo en ebullición, según una imagen que recuerda al pensamiento complejo de Prigogine (le adjunto un sello conmemorativo), salieron las bifurcaciones aleatorias y no necesarias, que incidieron sobre el mismo sistema, creando eso que se dio en llamar Ciencia Moderna.

Saludos afectuosos,
Teófilo.

24 jun 2007

Simone Weil: Marx . Darwin.

Mi querido Teófilo,
Transcríbole aquí otro extenso párrafo de libro que ya le he nombrado:
Reflexionando sobre este resonante fracaso, que vino a coronar todos los otros, Marx llego por fin a comprender que no se puede suprimir la opresión en tanto subsisten las causas que la tornan inevitables y que esas causas residen en las condiciones objetivas, es decir materiales, de la organización social. Elaboró así un concepto de la opresión totalmente nuevo, no ya en tanto usurpación de un privilegio sino en tanto órgano de una función social. Esta función es la misma que consiste en desarrollar las fuerzas productoras, en la medida en que ese desarrollo exige duros esfuerzos y pesadas privaciones; y, entre ese desarrollo y la elaboración social, Marx y Engels percibieron relaciones recíprocas. Al principio, según ellos, la opresión se establece sólo cuando los progresos de la producción han provocado una división del trabajo lo bastante acentuada para que el comercio, la conducción militar y el gobierno constituyan funciones distintas. Por otra parte, una vez establecida la opresión provoca el ulterior desarrollo de las fuerzas productoras y cambia de forma a medida que este desarrollo lo exige, hasta el día en que, habiéndose convertido en una traba en lugar de una ayuda, desaparece pura y simplemente. Por brillantes que sean los análisis concretos con que los marxistas ilustraron este esquema, y aunque constituyen un progreso con respecto a las ingenuas indicaciones que reemplazó, no puede decirse que aclara el mecanismo de la opresión. Sólo describe parcialmente su nacimiento. Ahora bien, ¿por qué la división del trabajo se convertiría necesariamente en opresión? Nada permite, en manera alguna, esperar razonablemente este fin, pues si Marx creyó mostrar cómo el régimen capitalista termina por trabar la producción, ni siquiera ha tratado de probar que, en nuestros días, cualquier otro régimen opresivo la trabaría parcialmente; y además se ignora por qué la opresión no podría lograr mantenerse, aun una vez convertida en un factor de regresión económica. Sobre todo, Marx omite explicar por qué la opresión es invencible mientras es útil, por qué los oprimidos en rebelión no han logrado nunca fundar una sociedad no opresiva, sea en base de las fuerzas productoras de su época, sea aun al precio de una regresión económica que difícilmente podría aumentar su miseria; y en fin deja totalmente en la sombra los principios generales del mecanismo por el cual una forma determinada de opresión es reemplazada por otra.
Más aún, no sólo los marxistas no han resuelto ninguno de estos problemas sino que ni siquiera creyeron que debían formularlos. Les pareción haber explicado suficientemente la opresión social estableciendo que corresponde a una función en la lucha contra la naturaleza. Por otra parte sólo han mostrado esta correspondencia para el régimen capitalista; pero de todas maneras, suponer que tal correspondencia constituya una explicación del fenómeno es aplicar inconscientemente a los organismos sociales el famoso principio de Lamarck, tan cómodo como ininteligible, "la función cral al órgano". La biología comenzó a ser una ciencia el día que Darwin sustituyó este principio por la noción de condiciones de existencia. El progreso consiste en que la función no es considerada ya como causa, sino como efecto del órgano, único orden inteligible; el papel de causa es atribuido desde entonces sólo a un mecanismo ciego, el de la herencia combinado con las variaciones accidentales. Por sí mismo, a decir verdad, ese mecanismo ciego no puede sino producir al azar cualquier cosa; la adaptación del órgano a la función entra en juego para limitar el azar eliminando las estructuras no viables, no ya como tendencia misteriosa sino como condición de existencia. Y esta condición se define por la relación existente entre el organismo considerado y el medio, por una parte interte y por otra vivo, que lo rodea, y muy particularmente con los organismos semejantes que le hacen competencia. La adaptación es concebida entonces con relación alos seres vivientes como una necesidad exterior y no ya interna. Es claro que este luminoso método es válido no sólo en biología, sino en todas partes donde se encuentren estructuras organizadas qeu no han sido organizadas por nadie. Para poder hablar de ciencia en materia social sería necesario haber realizado con relación al marxismo un progreso análogo al de Darwin con relación a Lamarck. Las causas de la evolución social no deben buscarse ya sino en los esfuerzos cotidianos de los hombres considerados como individuos. Estos esfuerzos ciertamente no se dirigen a cualquier parte; dependen, para cada uno, del temperamento, la educación, las rutinas, las costumbres, los prejuicios, las necesidades naturales o adquiridas del ambiente, y sobre todo, en general, de la naturaleza humana, término que siendo difícil de definir, no carece probablemente de sentido. Pero dada la diversidad casi indefinida de los individuos, y sobre todo que la naturaleza humana implica entre otras cosas el poder de innovar, de crear, de superarse a sí misma, ese tejido de esfuerzos incoherentes produciría cualquier cosa como organización social si el azar no se encontrara limitado en ese terreno por las condiciones de existencia a las que toda sociedad debe conformarse bajo pena de ser subyugada o aniquilada.

Aguardo sus epístolas. Al pie figuran otros enlaces a otro tipo de sitios sobre Simone Weil.
Con afecto inclaudicable.
Teófila.
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