5 jun 2007

Una versión por Aldo Oliva del Carmen VIII de Catulo

Mi añorado Teófilo,
Al observar cómo se ha tomado el trabajo de ordenar nuestra correspondencia acumulada etiquetando cada epístola, posé mi ojos en una de las primeras cartas que escribí para usted. En ella mencionaba a uno de mis poetas más queridos, a Catulo, pero no le enviaba ningún texto suyo.
Hoy, entonces, elijo este carmen VIII:
Miser Catulle, desinas ineptire,
et quos vides perisse perditum ducas.
Fulsere quondam candidi tibi soles,
cum ventitabas quo puella ducebat
amata nobis quantum amabitur nulla.
Ibi qua multa tum iocosa fiebant,
quae tu volebas nec puella nolebat.
Fulsere vere candidi tibi soles.
Nun illa iam non vult: tu quoque impotens noli,
nec quae fugit sectare, nec miser vive,
sed obstinata mente perfer, obdura.
Vale, puella. Iam Catullus obdurat,
nec te requiret nec rogabit invitam:
at tu dolebis, cum rogaberis nulla,
scelesta, vae te, quae tibi manet vita?
Quis nunc te adibit? Cui videberis bella?
Quem nunc amabis? Cuius esse diceris?
Quem basiabis? Cui labella mordebis?
At tu, Catulle, destinatus obdura.
De este carmen encontrará innumerables versiones y traducciones; yo hoy elijo esta versión hecha por Aldo Oliva:
Abandona el ridículo, desdichado Catulo;
y lo que ves que ha muerto
considera perdido.
Un tiempo, albos,
ardientes rayos de un sol,
al fulgurar, tú poseías,
cuando pertinaz,
en la muchacha,
succionado, recaías:
la que amamos cual ninguna
deber ser amada.
Allí,
en donde los copiosos
goces resurgían:
los que tu deseabas
y a la muchacha no desencantaban.
Ciertamente, poseías el fulgurar
de un sol, rayos
albos, ardientes.

Ahora, ya ella no lo quiere;
tú, entonces, impedido, tampoco.
No aceches a quien huye, ni agobiado vivas,
sino con ánimo obstinado, paciente,
resiste.
Adiós muchacha. Ya resiste Catulo,
no te persigue -violentándote- ni ruega.
Mas, no hallándote rogada,
dolorida estarás.
Ay de ti, pérfida! Qué vida te reservas?
Quién ahora se te ofrenda?
Por quién bella eres vista?
A quién hoy amarás? De quién
se dirá que perteneces?
A quién has de besar? Qué labios morderás?
Pero, tenaz, tú, Catulo,
resiste.
Excelente!
Con grandísimo afecto.
Teófila.
P.D.: Le haré llegar también una versión recitada en latín.

4 jun 2007

Algunos cambios fundamentales de la época moderna

Teófila de mi corazón,

Continuando ordenando mis notas sobre la ciencia entre el medioevo y la modernidad, le comento algunos cambios fundamentales de la época moderna.
  • La naturaleza de los modernos es distinta a la de los medievales, no existiendo en los primeros las diferencias aristotélicas del tipo cuerpos naturales y cuerpos artificiales.
  • Los modernos se interrogan sobre la naturaleza en condiciones artificiales, mientras que los medievales se refieren al mundo cotidiano con el fin de ejemplificar teorías de carácter religioso.
  • Los modernos exploran un nuevo universo, los medievales profundizan sobre un saber ancestral.
  • El uso del denominado método científico o experimental, en el cual se realizan observaciones y se proponen hipótesis para formular leyes o principios que definan esos comportamientos. Los científicos modernos actúan con una “desenvoltura y un oportunismo metodológico que son totalmente desconocidos para la tradición medieval”. Los escolásticos tenían una exigencia de exactitud absoluta que funcionaba con un verdadero boicot del avance científico, mientras que los modernos no se interesaban por esta precisión ideal y sí por lograr dar soluciones satisfactorias con los instrumentos disponibles, algo mucho más asequible y que permitía dar pasos firmes.
En los próximos días le daré algún tipo de cierre a todo este asunto.
Saludos atentos,

Teófilo,

PD: Acerca de este asunto, puede leer "El nacimiento de la ciencia moderna en Europa" de Paolo Rossi

3 jun 2007

Acerca de las revoluciones científicas

Paciente Teófila,

He escrito algunas notas sueltas sobre el paso del modelo científico del medioevo al renacimiento:

T. S. Kuhn
en Estructura de las revoluciones científicas dice que los científicos practican la ciencia dentro de un paradigma, de un conjunto de creencias recibidas que guían sus observaciones y experiencias. Es, pues, la comunidad científica la que elabora la ciencia normal, que defiende su posición suprimiendo innovaciones subversivas para sus compromisos básicos. Cuando las anomalías subvierten la tradición, se inician investigaciones extraordinarias que conducen a un nuevo conjunto de compromisos. Se ha producido una revolución científica con la reevaluación de los hechos anteriores. Es la comunidad científica la que determina el verdadero progreso científico.
Para probar la caracterización kuhniana existen diversos hechos históricos, como la transición de la física de Aristóteles a la de Newton, la de la teoría química del flogisto a la química del oxígeno o la de la mecánica newtoniana a la teoría general de la relatividad.
También hay desarrollos históricos revolucionarios que tienen lugar sin la necesidad de que se produzca una acumulación de anomalías. Es el caso de la llamada “revolución copernicana”, ya que el paradigma tolemáico anterior no presentaba esa acumulación de anomalías.

Con este ejemplo se puede al menos poner en duda la existencia de una revolución científica unitaria en la edad moderna, ya que Kuhn hablaría al menos de dos revoluciones, una en la astronomía y otra en la física, lo cual no niega el carácter revolucionario de la época pero sí lo matiza.

Espero que un cierto aire de extemporáneo en estas burdas notas no sean interpretados como una falta al sentido de caballería. A medida que las vaya ordenando el resto de mis notas, se las enviaré.

Suyo invariablemente,

Teófilo.

2 jun 2007

La importancia de llamarse Almagesto

Cara Teófila,

Lamento haberme ausentado durante tanto tiempo. Las obligaciones terrenales impidieron tratarla como es debido. Hice un pequeño comentario relacionado con el Almagesto, espero no abrumarla con la longitud del mismo. El texto que me interesó es el que sigue:

Tenemos la fortuna de haber recibido una parte sustancial de la obra de Ptolomeo, su libro fundamental Almagesto, que ya hemos citado por su nombre transmitido por la tradición árabe. Su nombre original debía de ser Gran composición matemática de la astronomía, y el nombre árabe de Almagesto es una yuxtaposición del artículo árabe Al y la corrupción del adjetivo griego “mayor”, el mayor de los libros o el mayor de los libros de astronomía. En realidad, se trata de uno de los documentos más importantes de la ciencia del mundo antiguo que ha llegado hasta nosotros. (...) Ptolomeo nos ofrece el modelo matemático de los movimientos solares, lunares y planetarios más antiguo de que disponemos. Sólo conocemos los modelos anteriores, bien a través de referencias fragmentaria o precisamente por lo que se nos dice en el Almagesto. En realidad, a lo largo de la obra formula siete problemas independientes para cada uno de los astros errantes, y los resuelve de una forma separada, con el fin de dar cuenta de sus movimientos observables desde la Tierra. Pero Ptolomeo no trataba de dar una mera descripción de tales movimientos, sino que más bien pretendía ofrecer un modelo que, además de dar cuenta de ellos, permitiera prever los movimientos futuros, y poder calcular cómo se habían dado en el pasado. La hipótesis de trabajo básica para formular un modelo semejante se basaba en la idea de que el cosmos era estable, que desde su origen se había movido de la misma forma y que en el futuro debía comportarse del mismo modo que en el presente. Esa hipótesis acerca de la monotonía del cosmos perduró más que el propio modelo de Ptolomeo y se mantuvo activa casi hasta nuestra época. Sólo cambió en las primeras décadas del siglo XX. Javier Ordóñez
Contenido
El texto introduce a la principal obra de Ptolomeo, el Almagesto, dando las claves de su influencia en el desarrollo científico posterior. Comienza destacando la fortuna de que podamos contar con ese texto, dado que la mayoría de los textos de aquellas época están perdidos y que los criterios que han ido transmitiendo algunos textos sí y otros no a lo largo del tiempo son lo suficientemente distintos a los actuales como para que podamos considerar fortuito que lleguen a nuestros días. Explica el derrotero seguido por el nombre, que debió ser en el original griego Gran composición matemática de la astronomía, pero que al ser traducido al latín desde el árabe nos llega influido por este.
A continuación, centra la importancia del documento en que nos presenta dos conceptos fundamentales. Primero, que es uno de los modelos matemáticos más antiguos de los movimientos celestes, recordando además que los modelos anteriores sólo nos llegan fragmentariamente o a través del mismo Almagesto. En segundo lugar, destaca la hipótesis que subyace en la obra acerca de la monotonía del cosmos, que perduró hasta las primeras décadas del siglo veinte, cuando entonces el mismo Einstein aún defendía la estabilidad del Universo. Es decir que esta hipótesis, como apunta correctamente el autor, supervivió incluso mucho más que el propio modelo tolemaico, el cual cae a partir de lo que se dio a denominar revolución copernicana.
La importancia científica del Almagesto radica en su alta capacidad no sólo de explicar movimientos pasados sino de prever los futuros. En esto radica la importancia que le dieron los árabes, que precisaban precisiones astronómicas para poder realizar correctamente tradiciones religiosas. De todos modos, que haya pervivido el texto en el mundo árabe y no en el latino no es sólo a causa del credo sino también por las condiciones económicas y políticas que permitieron el desarrollo de la ciencia en el mundo musulmán mientras que en Occidente se intentaba simplemente contener las pérdidas de conocimiento a través de estados minúsculos y en continuas guerras. El Almagesto, por ejemplo, se tradujo desde el griego al árabe con el apoyo de gobernantes que actuaban como mecenas.

Salvar las apariencias
El Universo es el que defiende Tolomeo en el Almagesto no es otro que el que postuló Platón en el Timeo, y en que luego se extendió Aristóteles. Al final de su vida, el fundador de la Academia ofrece una reflexión acerca de qué puede ser la totalidad del cosmos, de los astros y de los conocimientos que podemos tener de ellos. La totalidad de lo formado no puede corromperse: debe adquirir una forma perfecta, esférica, que es la más bella de todas las posibles. El Demiurgo hizo los planetas y las estrellas fijas, que describen círculos que sin embargo parecen caóticos al ojo humano. No todos tienen los mismos períodos de revolución. Las anomalías que ofrecen a la vista del “imperfecto observador” debían ser resueltas mediante la combinación del movimiento de esos círculos, en lo que se denominó “salvar las apariencias”. La cuestión será retomada con mucha más fuerza por Aristóteles quien determinará justamente que el espacio sublunar, por debajo del cual los cuerpos están sometidos a generación y corrupción y el supralunar, que es el espacio de los movimientos perfectos (circulares) y de los cuerpos perfectos (esferas), una concepción que perdurará indiscutida durante siglos y al que Ptolomeo le dará sentido matemático, en un modelo conocido actualmente como aristotélico-tolemaico.

Consideraciones finales
En el nombre no sólo destaca la raíz griega mega (“gran”) sino la de “composición matemática” que nos permite hacer una importante matización: el Almagesto es una obra eminentemente matemática de la que, además, se pueden extraer conclusiones físicas. Las matemáticas aparecen entonces como el lenguaje por excelencia para descubrir el mundo. De alguna manera se intentaba emular los Elementos de Euclides, mostrando una naturaleza compuesta por objetos geométricos. Con la magna obra tolemaica queda además establecido definitivamente el valor y la confianza en la lógica aristotélica, para la cual si se dan por ciertos los principios, las conclusiones serán necesarias, algo que apasionará centurias después a los escolásticos. Aunque esto implique por ejemplo que si se acepta el principio de que todos los objetos celestes se mueve en un círculo perfecto y a velocidad constante, entonces la única explicación de las variaciones del sol en velocidad angular que observamos es que nosotros no nos hallamos en el centro exacto del círculo por el que el Sol evoluciona.

Hasta luego Teófila, espero poder verla pronto,
Teófilo.

30 may 2007

Charles Cowles Gallery, NY

Cara Teófila,

Un buen amigo mío artista y muy piadoso tuvo ocasión de visitar las Indias Occidentales donde unos puritanos han instalado ricas colonias por el bien de la Corona Inglesa. Me trajo una serie de bocetos de algunas obras de arte de los naturales de una isla que llaman Manhattan, que por lo vernáculo no dejan de tener un cierto interés. Les envío algunas adjuntas aquí.

Saludos variopintos pero no genuflexos.
Teófilo.

1 mar 2007

Exégesis del Logos como habla apofántica, en Heidegger

Amantissima Teofila,

Mi paso por Berlín en este invierno inconstante es buen marco para leer “El Ser y el Tiempo” de Heidegger, recientemente publicado. Sé que Vd. se horroriza ante la absurdidad vigesimal (¿luego de decimonónica, que viene?). Espero sin embargo que le parezca suficientemente clásico y bello el asunto de la hermenéutica del logos, más allá de mis devaneos intelectuales,

El germano está definiendo el método fenomenológico de investigación. Dice Heidegger: (FCE, Pág. 37-38) que con “la caracterización del objeto temático de la investigación (ser de los entes o sentido del ser en general) parece estar trazado ya también su método. Destacar el ser de los entes y explicar el ser mismo es el problema de la ontología.” Y el método es la fenomenología, concepto que “no caracteriza el ‘qué’ material de los objetos de la investigación filosófica, sino el ‘cómo’ formal de ésta”. Y resume: “El título ‘fenomenología’ expresa una máxima que puede formularse así: “¡a las cosas mismas!’ ”. A continuación, se aplica a una primera definición de fenomenología, estudiando antes en detalle las palabras griegas que componen el término: phainómenon (‘lo que se muestra en sí mismo’) y logos. En esta epístola me detendré en el segundo.

El Habla Apofántica
Heidegger aclara la función primaria del logos mediante lo que el llama “exégesis del habla apofántica”. A partir de la significación fundamental de logos como “habla”, es necesario determinar lo que “habla” quiere decir. El discípulo de Husserl cree necesario extenderse en la explicación del término ya que las múltiples y arbitrarias exégesis han hecho que se “traduzca” (interprete) como razón, juicio, concepto, definición, razón de ser o fundamento, proposición, pero que es necesario averiguar cómo puede significar todo eso en un lenguaje científico.
Así, logos “quiere decir más bien lo mismo que deloyn. Hacer patente aquello de que “se habla” en el habla. Aristóteles ha explanado con más rigor esta función del habla llamándola apophainesthai”. Pero aclara Heidegger: “no a todo ‘habla’ le es peculiar este modo de hacer patente en el sentido del ‘permitir ver’ que muestra. En la manera concreta de llevarlo a cabo tiene el hablar (permitir ver) el carácter de proferir sonidos, voces, vocablos, palabras. El logos es phoné y además phoné metà phantasias. –sonidos o voces en que siempre se avista algo.
“Y nuevamente, porque el logos es un permitir ver, por ello puede ser verdadero o falso”, dice Heidegger, y puede ser útil aquí recordar por nuestra parte que “Aristóteles afirma que la lógica debe analizar el lenguaje apofántico o declarativo, que es el propio de las ciencias teoréticas, en el cual tienen lugar las determinaciones de verdadero y falso”. Continúa el alemán: “El ‘ser verdad’ del logos como aletheyein quiere decir: en el legein como apophainesthai, sacar del ocultamiento al ente de que se habla y permitir verlo, descubrirlo como no-oculto (alethés). Igualmente quiere decir el “ser falso”, pseydesthai, lo mismo que engañar en el sentido de encubrir: poner algo delante de algo (en el modo del permitir ver) y hacerlo pasar por algo que ello no es. Pero por tener ‘verdad’ este sentido y ser el logos un determinado modo de permitir ver, no puede considerarse justamente al logos como el lugar de la verdad. (...) Verdadera es en el sentido griego y encima más originalmente que el llamado logos, la aisthesis, la simple percepción de algo.”
Cierra Heidegger su exégesis de logos con algo que ahora se nos hace evidente: sólo en el sentido de que permite percibir (racionalmente) los entes, podemos considerar al logos como “razón”.

Por otro lado, lamento decirle que he sabido que el teutón se está acercando peligrosamente a posturas políticas algo extremas, ya tendremos oportunidad de hablar sobre el asunto más adelante.
Siempre suyo

Teófilo.

21 feb 2007

Empresarios, Operarios y Pensadores en Comte

Mi dilecto Teófilo,
Sus correos no llegan a mí y mis nervios nuevamente comienzan a sufrir. Nuestra querida amiga me encomendo le transcribiera estas citas que a ella le parecen "alucinantes" (y a mí... ¡vaya, vaya con este vocabulario tan extraño!... alucinante esto, alucinante aquello, ¡todo es alucinante!) :
"Desde que la acción real de la Humanidad sobre el mundo exterior comenzó, entre los modernos, a organizarse espontáneamente, exige la combinación de dos clases distintas, muy desiguales en número, pero igualmente indispensables: por una parte, los empresarios propiamente dichos, siempre poco numerosos, que , poseyendo los diversos materiales convenientes, incluidos el dinero y el crédito, dirigen el conjunto de cada operación, asumiendo, pues, la principal responsabilidad de los resultados, cualesquiera que sean; por otra parte, los operarios directos, que viven de un salario periódico y constituyen la inmensa mayoría de los trabajadores, y que ejecutan, en una especie de intención abstracta, cada uno de los actos elementales, sin preocuparse especialmente de su concurso final. Esot últimos son los únicos que luchan directamente con la Naturaleza, mientras que los primeros tienen que entendérsela con toda la sociedad."

"La eficacia especulativa que hemos considerado inherente a la vida industrial para desarrollar involuntariamente el espíritu positivo, debe en general resultar más clara en los operarios que en los promotores, pues sus trabajos propios presentan un carácter más simple, un fin más netamente determinado, resultados más inmediatos y condiciones más imperiosas. La escuela positiva deberá, pues, encontrar naturalmente un acceso más fácel para su enseñanza universal, y una más viva simpatía para su renovación filosófica, cuando pueda penetrar de modo conveniente en ese vasto medio social. Al mismo tiempo, deberá encontrar en él afinidades morales no menos preciosas que sus armonías mentales, por esa común despreocupación material que aproxima espontáneamente a nuestros proletarios a la verdadera clase contemplativa, al menos cuando ésta haya adoptado por fin las costumbres que corresponden a su destino social."

"El verdadero ocio sólo debe faltar de manera habitual en la clase que se cree especialmente dotada para el mismo, pues, debido precisamente a su fortuna y a su posición, está generalmente preocupada por inquietudes activas, qu ecasi nunca permiten una verdadera calma, intelectual y moral. En cambio, este estado debe ser fácil a los pensadores y a los operarios, debido a que están espontáneamente libres de los cuidados relativos al empleo de los capitales, e independientemente de la regularidad natural de su vida diaria."
Habiendo cumplimentado con el encargo, le dejo mis cariños.
Teófila.

19 feb 2007

Comte y algunos problemitas apasionantes

Mi dilecto Teófilo,
Nuestra querida amiga en común, cuyo nombre debemos reservar, ha provocado mi interés en algunos problemitas que planteados como simples títulos pueden impresionar como un tanto áridos, pero que puestos a indagar en algunos "retratos intelectuales" de los siglos XVIII y XIX pueden trocarse en apasionantes.
El tema amerita sucesivas entregas, de modo que me limitaré aquí a enunciar los titulillos y a dejar, como acostumbro, alguna que otra cita seleccionada; hoy, de Comte:
Los problemitas:
  • Individuo y Sociedad
  • Teoría y Acción
  • Posibilidad de las Ciencias Sociales
  • Filosofía y Ciencia
  • Sociedad Ideal
  • Materia y Espíritu
  • Necesidad y Libertad
  • Naturaleza y Cultura
Extraída del texto "Discours sur l'esprit positif" de 1844, cuya finalidad es “servir de preámbulo” al Tratado de Astronomía exponiendo los lineamientos fundamentales y la definición básica del espíritu del nuevo “sistema indivisible de filosofía general” del cual la astronomía es elemento indispensable, vea aquí la cita:

"El estudio positivo de la naturaleza humana comienza hoy a ser universalmente considerado, en especial, como base racional de la acción de la Humanidad sobre el mundo exterior."

A la espera de su correo, y preparando próximas entregas.
Con afecto.
Teófila.

1 feb 2007

En busca de frases genealógicas

Mi paciente y amable Teófilo,
¿Recuerda cuando le enviaba frases genealógicas? Pues al leer un libro de texto que hemos sabido compartir en antiguos estudios en común, hallé un dicho antiguo: "Cibi condimentum est fames, potionis sitis." Y recordé unos bellos versos que decían algo así: "Eres el hambre, el pan; la sed, la alta ebriedad."
¿Podría establecerse un parentesco entre ambas frases, el dicho, y los versos?
Con afecto.
Teófila.
P.D: ¿Ha enviado usted ya su correo? Aún no he recibido nada de usted y... ¡sabe que mis nervios delicados necesitan de paz!

26 ene 2007

Sonata "Claro de luna", de Beethoven

Cara Teófila,
Escuche Vd. la Sonata para piano nº 14 Claro de luna, op.27 nº 2, (1801) que escribiera Beethoven para su alumna de 17 años Giulietta Guicciardi, probablemente enamorado de ella.
El primer movimiento es el que le muestro, aquel que Hector Berlioz llamó "lamentación", casi todo tocado con la mano derecha y un acompañamiento en ostinato.
Atento a Vd.

Teófilo

24 ene 2007

Medicina para los hombres que parecen bestias

Cara Teófila,
En estos tiempos en que tantas veces acusan de posesión diabólica a pobres gentes aquejadas simplemente del terrenal delirium tremens, encontré un antiguo manual escrito por Héctor Rifá de Asturica Augusta para hombres y mujeres salvajes, criados lejos del auxilio divino en bosques y selvas. Los primeros y fundamentales pasos necesarios para curar a estas pobres gentes son los siguientes
  1. Speculum magnum est. La bestia debe reconocerse al espejo y luego el médico debe incorporarse al mismo y romper el aislamiento
  2. Agape pupam. Se le da una muñeca para que aprenda por imitación el amor al prójimo.
Si aprendo más cosas nuevas y castas como las antedichas, no dudaré en compartirlas con Vd.
Suyo,
Teófilo.

22 ene 2007

Omnis mundi creatura, quasi liber et pictura

Cara Teófila,
Suspendo mis tareas sólo para enviarle unas líneas de Alanus de Insulis (1129-1203), llamado vulgarmente Alain de Lille. Fíjese que además de su bella métrica nos avisa en temprana época que el hombre puede conocerse mirando el mundo, sin necesidad de subir tanto la vista, algo esto último que siempre afecta negativamente nuestras cervicales.
Omnis mundi creatura
quasi liber et pictura
nobis est, et speculum.
Nostrae vitae, nostrae mortis,
nostri status, nostrae sortis
fidele signaculum.
Puede consultar el carmen completo, si lo desea. Umberto Eco pone en Adso de Melk las palabras "Omnis mundi creatura quasi liber et scriptura", aunque con un fin más relacionado con la investigación: todas las criaturas (y sus hechos), son símbolos en los que se puede descubrir cosas...
No se moleste si tardo en contestar alguna de vuesas epístolas, creo que el campesino que me las entrega bebe de más y frecuentemente olvida algunas o se retrasa con otras, pero hasta hoy, ninguna se ha perdido que sepa yo.
Suyo,

Teófilo.

14 ene 2007

Ese tal Jean Paul, Jean Paul ¿Belmón?

Cara amiga,

Mire Vd. como un autor al intentar reflejar crudamente a su oponente para que de esa manera vuelva el lector al redil de las certezas incontrastables que él defiende, logra un concepto claro de lo que pretende combatir. Puede si quiere escuchar mientras lee el fragmento 12 de Frederic Chopin, de los 12 Estudios, opus 10 (1833).

"El existencialismo afirma la radical soledad y abandono del hombre; su existencia concreta es la única verdad; su responsabilidad absoluta y personal de todo cuando hace es inexcusable. Nada ni nadie, antes del mero existir, ha diseñado "esencia" o "naturaleza" que deba ser realizada. El hombre, existiendo, decidiendo en pura libertad crea los valores, crea su propia "esencia", sin encontrar legitimación alguna de su propia conducta en ningún cielo axiológico inteligible o referencia normativa allende la propia conciencia. La soledad y la capacidad creadora d e normas a través de la soberana libertad del hombre constituye la única "esencia" o. al menos, la inevitable "condena" de la existencia humana."1

Sin más, ya que no voy hablarle de la densa niebla que apenas permite ver las últimas y trémulas hojas que aún sobreviven a la espera del golpe de gracia, ya que decir estas cosas sería un tópico imperdonable; la saluda entonces afablemente,

Teófilo

1, Extraído de "BONETE, Enrique; "Eticas en Esbozo", bilbao, Eitorial Desclée de Brouwer, 2003 (Pág.90)

8 ene 2007

"¿Qué significan los ideales ascéticos?"

Mi querido Teófilo,
Como usted sabe, el jueguito que propuso nos ha llevado a leer o releer el tercer tratado de "La Genealogía de la Moral"de Nietzsche, titulado precisamente, "¿Qué significan los ideales ascéticos?". Le recomiendo su lectura:

"Homero no habría creado a Aquiles ni Goethe habría creado a Fausto, si el primero hubiera sido Aquiles, y el segundo, Fausto."

"Los artistas han sido en todas las épocas los ayudas de cámara de una moral, o de una filosofía, o de una religión; prescindiendo totalmente, por otro lado, del hecho de que, por desgracia han sido muy a menudo los demasiado maleables cortesanos de sus seguidores y mecenas, así como perspicaces aduladores de poderes antiguos o de poderes nuevos y ascendentes. Cuando menos, siempre tienen necesidad de una defensa protectora, de un apoyo, de una autoridad ya asentada: los artistas no se sostienen nunca de por sí, el estar solos va en contra de sus instintos más hondos."

"'Yo sufro: alguien tiene que ser culpable de esto' - así piensa toda oveja enfermiza. Pero su pastor, el sacerdote ascético, le dice. '¡Está bien, oveja mía! alguien tiene que ser culpable de esto: pero tú misma eres ese alguien, tú misma eres la única culpable de esto, -¡tú misma eres la única culpable de ti!...' Esto es bastante audaz, bastante falso: pero con ello se ha conseguido al menos una cosa, con ello la direción del resentimiento, como hemos dicho, queda cambiada."

"Un hombre fuerte y bien constituido digiere sus vivencias (incluidas las acciones, las fechorías) de igual manera que digiere sus comidas, aun cuando tenga que tragar duros bocados. Cuando "no acaba" con una vivencia, tal especie de indigestión es tan fisiológica como la otra"


Con afecto y esperando su correo.
Teófila.

7 ene 2007

Relativismo vs. Dogmatismo

Cara Teófila,
¿Ha observado Vd. que en general todo aquel que ataca a los dogmatismos, se cuida afanosamente de no ser tildado de relativista o, peor aún, de escéptico? Por lo contrario, alguien que defiende ideas basadas de alguna manera en presupuestos dogmáticos se siente seguro de sí mismo frente a los negros augurios que presupone en caso de que sus axiomas fueran falseados, y no esboza ningún tipo de disculpa acerca de la intrínseca irracionalidad de sus planteamientos.
Volviendo a mi pulcro cubil a continuar con mis estudios, la saludo atentamente,
Teófilo.