30 nov. 2005

Cristo y viejos recuerdos

Optimo Teófilo,
Ciertas urgencias me impiden escribirle más asiduamente, como ya quisiera. Revolviendo viejas anotaciones he tenido la fortuna de hallar una vieja cita. Espero llame a su recuerdo un trabajo que alguna vez hemos emprendido.
"¿Qué destruye más rápidamente que trabajar, pensar, sentir sin necesidad interna, sin una elección profundamente personal, sin placer?,
¿cómo un autómata del deber?"

Sacerdote = idealista = filósofo = teólogo

La cita es de Nietzsche, en el Anticristo. La selección a la cual le envío con el enlace que antecede, es parcial. Pero es para que pueda realizar esas rápidas ojeadas tan frecuentes en la navegación.

Espero sus comentarios.

Afectuosamente suya.

Teófila.

29 nov. 2005

Toulouse Lautrec, la visión del artista

Paciente Teófila,
Ayer tuve la oportunidad de ver el film "Moulin Rouge" de José Ferrer, con John Huston. Este clásico creador a principios de los cincuenta me introdujo en Toulose Lautrec, del que luego leí su biografía. No se bien hacia donde más extender esta epístola, ya que las valoraciones del esfuerzo que requiere llegar a la creación serían redundantes. Además, seguramente Vd. será más docta en este tema. Si lo desea, puede deleitarse con imágenes del artista aquí.
Desde siempre suyo,
Teófilo,

26 nov. 2005

Edgar Allan Poe y la creación del género policial

Inestimable Teófila,
Tiempo atrás me comentó sobre su reciente lectura de "La Carta Robada" de Edgar Allan Poe. No había reparado en el hecho de que el escritor norteamericano es, si no el creador, uno de los principales impulsores de la novela policial. El personaje Dupin posee ya todos los efectos del género y Arthur Conan Doyle probablemente se basó en él para crear su personaje Sherlock Holmes. En este sentido es interesante encontrar esas obras que se transforman luego en género.
Atento a Vd.
Teófilo

25 nov. 2005

El Trigésimo Año según Giovanni Papini

Paciente Teófila,
En los prolegómenos de mi onomástico, le cito a Giovanni Papini en Historia de Cristo, que estoy leyendo a propósito de un nuevo proyecto:
"Entre tanto, en Nazaret, un Obrero ignorado estaba por atarse con sus propias manos la correa de sus zapatos para ir al Desierto (...). Se hallaba en su trigésimo año. La edad justa y destinada. Antes de los treinta el hombre no es más que un bisquejo y una aproximación; los sentimientos comunes, los amores de todos, lo dominan; no conoce bien a los hombres (...); y si no los conoce y no los sabe amar, no tiene el derecho de hablar con autoridad ni el poder de hacerse escuchar."
A su servicio siempre,
Teófilo

23 nov. 2005

Irving Wallace o la fascinación del best seller

Magnánima Teófila,
Cayó en mis manos el libro "La Isla de las Tres Sirenas", de Irving Wallace. Es la historia de una expedición en los años sesenta a un inexplorada isla polinesia con costumbres sexuales superadoras. Dicha aventura, con aires de "etnográfica" puede serlo sólo en la raíz más primitiva de esta ciencia que luego derivara en antropología. En realidad aún no llegué a la isla, pero deseo conocer la estructura formal de la novela, que es lo que más me importa. Presenta a los personajes de cada uno de los expedicionarios durante largas páginas que salteo sin leer más que su médula, que en general el autor desea que sean las normales represiones sexuales occidentales y en particular, las norteamericanas.
Le contaré luego adonde llego con esta lectura banal.
Atento a Vd,
Teófilo

22 nov. 2005

El Imperio

Mi estimado Teófilo,
Deseo revelarle mi vacilar, mas no creo poder hacerlo sin extender en demasía mi relato. Sepa que una frase sobre la cual mis ojos se posaron al azar luego de vagabundear por diferentes páginas, cuadros y libros, han hecho cesar sin más ese aparente titubeo. Dice la frase, “Porque empequeñecen y casi anulan las gestas de los judíos para demostrar la grandeza de los romanos, no cayendo en la cuenta de que son poco grandes quienes triunfan de lo exiguo.” Lágrimas asoman a mis ojos. No son propiamente lágrimas, pero es el modo que tengo de llamar a la fuerza de esa emoción que tanto me ha llenado ante la presencia de aquella naturaleza tan inmensa por su plenitud de contrastes. Deseosa de no impacientarlo, me apresuro: belleza en la síntesis, y todo un universo infinito abierto en poco más de 20 palabras.
La cita fue extraída del proemio de “La guerra de los judíos”, escrita en 7 libros en versión original en arameo, por el historiador hebreo Flavio Josefo. La versión que llega a mis manos es una traducción al español de vaya a saber cuántas versiones y traducciones. Lo cierto es que de acuerdo a los eruditos lo que fue conservado es la traducción a la lengua griega, de la cual el mismo Josefo se encargó, ya que según sus propias palabras era necesario “por consideración a los súbditos de Roma”. Parece ser que para dicha traducción contó con colaboradores griegos, a tal guisa que estos incidieron largamente en el estilo, calificado por alguno de “compilador”. Así, el proemio es casi un calco de Tucídides, por citar sólo un ejemplo.
Téngame en su más alta estima.
Teófila

18 nov. 2005

Uso de Referencias (o links)

Magnánima Teófila,
Sé de su amor por su biblioteca personal y desinterés por la Biblioteca de Bibliotecas . Sin embargo, el uso de la misma a través de referencias o links hará mucho más amena la lectura de estas cartas a los mercaderes fenicios que tienen poco en qué entrenerse en sus largas travesías por el inmenso Ponto.
Suyo, siempre.
Teófilo

17 nov. 2005

Sobre padres y dictaduras

Imponderable Teófila,

El pregón realizaba recién un informe sobre los últimos años de Franco y la cuestión de la monarquía. En un momento se recordaba los pensamientos del entorno del dictador, en relación a si "el caudillo haría esto" o "el caudillo haría lo otro".
A sabiendas de no estar haciendo ningún asombroso descubrimiento, reflexionaba igualmente sobre esa característica distintivas de cierto tipo incorrecto de liderazgos. En estos, los dirigidos se encuentran constantemente tratando de "adivinar" a qué derroteros los conducirá el cambiante humor de su líder. O bien a posteriori, se dedicarán a "interpretar" las causas y propósitos de sus de otro modo indescifrables decisiones. Y no es solo en el entorno de dictuduras, que de alguna forma se beneficiaban personalmente. Es la opresión que significa para el "dirigido" la constante espada de damocles amenazando con la irracionalidad. Pueden ser también jefes fascistas, maridos violentos, esposas manipuladoras, padres borrachos y tantos ejemplos más.
Existen estos líderes pueden ser de alguna manera iluminados -recuerdo a nuestro Señor Jesucristo, o a Luca, un músico de Jerusalen, detrás de quien los musicos de su banda se sentaban con sus instrumentos para tratar de capturar sus creaciones, que de otra manera se perderían irremediablemente.
Pero en el mayoría de los casos, cuando no existe esa tan fuerte luz que todo lo perdona, ese tipo de relación con el lider es evidentemente reprobable.

Espero que esta carta llegue a tiempo,
Siempre suyo,

15 nov. 2005

Herman Hesse termina "Mi Credo" con un cuento de Grimm

Mi siempre simpática Teófila,

Luego tal vez le refiera conclusiones más certeras del libro "Mi Credo" del por suerte no demasiado docto Herman Hesse. Sin embargo, me gustaría citarle textualmente el final del libro. Es uno de los cuentos de sapos de los hermanos Grimm, del que dice y cito "nunca he sido capaz de releerlo sin un estremecimiento y una vaga nostalgia"

"Una huerfanita hilaba, sentada sobre el muro de la ciudad, cuando vio salir un sapo de una hendidura. Rápidamente extendió junto a ella su pañuelo de seda azul, que los sapos aman con pasión y solo a ellos se dirigen. En cuanto el sapo lo vio, dio media vuelta, volvió con una pequeña corona de oro, la colocó sobre el pañuelo y se fue de nuevo. La niña tocó la corona; centelleaba, y la formaban los más delicados hilos de oro. Al poco rato, el sapo volvió y, al no ver la corona, se deslizó por el muro y golpeó contra él su cabecita, lleno de dolor; hasta que sus fuerzas se agotaron y cayó muerto. Si la niña no hubiese tocado la corona, el sapo habría sacado más tesoros de la hendidura."

Como siempre, suyo.

La tortuga de Zenón y los champignones

Amado, hoy este epíteto le conviene a usted, de modo que decidí comenzar de tal modo nuestro epistolario diario (recuerde también la "elección" y la "decisión": todo arte lo exige... ya le enviaré la receta de esos champignons rellenos al roquefort y nueces que tanto le han agradado). Hojeando por ahí al azar, es que estoy interesada en Zenón. Recordará usted obviamente a la tortuga ¿no?. Bueno quisiera usted me dilucidara esta semejante definición de paradoja -si le cabe y si le agrada- : La paradoja es una verdad que se la muestra como tal para darle etiqueta al tonto.
No le ponga mucho tiempo a esto de todos modos.
Afectuosamente suya.
Teófila
PD.: Hay un film que usted debería ver para entender algo de cierta parte de la relación suya conmigo. Trato urgentemente de ubicar título. Trabaja el actor de "Sexo, mentiras y videos".

13 nov. 2005

El famoso tema de la prohibición y Platón.

"Mi muy querido, recién estaba recordando Alcibíades y Fedón. Creo recordar una frase, algo así como: "Las malas acciones no son malas porque están prohibidas, sino que están prohibidas porque son malas". Esto es porque nos abriría un campo de discusión enorme, que preferiría lapidar con Alessandro Baratta o mejor aún con Christie, el noruego aquel del abolicionismo penal. Por supuesto, recomiendo a usted leer el Antiedipo y tener muy presente aquella frase de la domesticación del hombre que si mal no recuerdo se halla en la "Genealogía de la Moral" de Nietzsche. El esencialismo plátonico simplemente agobia y aburre. No quisiera entrar en el splein, algo a lo que a veces creo soy muy afecta. Sepa usted que un llamado de atención suyo me llama al orden. Igualmente: hasta a Freud nos llega semejante error!!!! Como si hubiese alguna acción mala de por sí!!!
Afectuosamente suya, ya que he tocado un tema ciertamente álgido.
Teófila"

12 nov. 2005

Adoro a Lesbia en los versos de Cátulo

Muy señor mío,
¿A qué se debe este largo silencio? No importa; es preciso, tendré valor para adelantarme. ¿Recuerda usted a nuestros queridos griegos? Como sabrá, somos hijos de la civilización greco-romana, o al menos eso es lo que se nos dice. "Trahit sua quemque voluptas" Con el formato en itálica que tanto nos gusta citar en latín (va el guiño del msn). Hoy mi padre recordó una serie en HBO . "Obligatio est vinculum iuris quo necessitate adstringimur alicuius solvendae rei secundum nostrae civitatis iura". Adoro a Lesbia en los versos de Cátulo. Y sé serán de su agrado estas palabras:
"A cada uno su senda; y también su meta, su ambición si se quiere, su gusto más secreto y su más claro ideal. El mío estaba encerrado en la palabra belleza, tan difícil de definir a pesar de todas las evidencias de los sentidos y los ojos. Me sentía responsable de la belleza del mundo."
En el convencimiento de haber sabido acercar un poco de regalo de paz y placer a sus días…
Debo reiterarle mis afectos, y sepa agradeceré por siempre sus solícitas atenciones.
Teófila.

6 nov. 2005

Sobre Herman Hesse

Querida Teófila

Con este tema de las relaciones, que yo nunca le puedo dar mucha razón por que me pongo en "abogado del diablo", empecé "Mi Credo" de Hesse, te transcribo unos parrafitos

"El Hombre al que contemplo con temor, con esperanza, con codicia, con propósitos, con exigencias, no es un hombre, es solo un turbio reflejo de mi voluntad. Lo miro, conciente o inconcientemente, con sonoras preguntas que le disminuyen o falsean ¿Es accesible o es orgulloso? ¿me respeta? ¿Puedo influir en él? ¿Sabe algo de arte?"
(...)
"Resulta tremendo presenciarlo: a estos dos señores (como a todos nosotros) no le cuesta al parecer ningún trabajo comportarse así, realizar un esfuerzo tan inaudito. Pueden suspirar mientras su corazón ríe, y fingir frialdad o indiferencia cuando su alma está sedienta de comunicación"

Es un texto de 1926 en el que analiza una relación entre 2 conocidos que se encuentran en el transporte público. En la búsqueda del alma, la encuentra en la sinceridad que sale de dentro cuando uno abandona las rigideces. Incluso plantea como alternativa en un hipotético encuentro, en el que me causó mucho gracia reconocer a... un hippie en 1926 ¿no te parece?

Si ahora uno de los dos jóvenes hiciera lo que realmente quiere y siente, alargaría la mano a su compañero o le daría una mano en el hombro y diría algo así: "Dios mío, que mañana tan hermosa, todo brilla como el oro y yo estoy de vacaciones! ¿Verdad que es bonita mi nueva corbata? Oye tengo manzanas en la maleta; quieres una? Si hablase así, el otro experimentaría un raro gozo (...), pero no lo expresaría. Se agarraría a una respuesta convencional, pronunciaría una de nuestras mil frases hueras. Murmuraría algo parecido a: "Si... ejem... muy bonito", y desviaría la mirada con un movimiento de cabeza lleno de mortificada paciencia. JUgaría con la cadena del reloj, miraría por la ventanilla

Eternamente suyo,

Teófilo

5 nov. 2005

El Teatro en Calipso

Querida Teófila,

El único teatro que vi desde que abandoné la Atlántida -más allá del de Tesalónica, claro- fue casualmente, en la Isla de Calipso. Era una especie de auto profano y folcklorico pagado por el Rey, donde se iban sucediendo imágenes religiosas y folckloricas, textos grabados y músicas, con un marco adecuado dado por unas 20 actores-bailarines amateur en sus trajes típicos, con buena calidad de sonido e iluminación. Vamos, que lo vi solo unos 10 minutos, un par de "escenas", porque más me hubiera aburrido. Pero se notaba que había una dirección preocupada por cierta calidad.

A lo que voy, una presentación folcklórica, realizada por aficionados con una más o menos cuidada puesta en escena, es más verdadera que cualquier obra teatral que se ve por ahí (incluyendo por supuesto a una obra teatral que trate de representar algo como lo que describo). Y esa gente ni sabía que tenían más fuerza que una obra de teatro, dicho esto último por necesidades retóricas claro.

En la cena final con los iniciados, después de la comida, vino el baile. Al principio todo bien, una danza típica de los eventos sociales de más baja estofa. Pero al final vino el famoso "¡¡¡que cante, que cante!!!" Y surgieron unos fandangos listillos, que va cantando uno y otro. Alguna danza de la botella. Después vi que la métrica de estos fandangos es la misma que las coplas. Nada, que poder reproducir ese tipo de cosas en una escena, con los remitentes originales, puede ser
interesante.

Suyo,

1 nov. 2005

García Marquez y Alighieri

Alegre Teófila,
Me acabé un librito que me había regalado mi hermana sobre un taller de García Márquez de escritura, algo así de "cómo contar un cuento". Le estoy dando vueltas a la "Divina Comedia" a ver si le entro.
Amablemente,
Teófilo