11 dic. 2011

"Cat on a hot Tin Roof "- Tennessee Williams (II)

Mi siempre distante Teófilo,
Ha recibido usted mi primer misiva y me complazco ahora en continuar completando la transcripción prometida:

"(...)
El hecho de que quiero que observen lo que hago para darles un posible placer y para hacerles conocer cosas que creo conocer mejor que ustedes -porque mi mundo es diferente del de ustedes, tan diferente como el mundo de cada hombre lo es del de los demás-, no es suficiente excusa para un lirismo personal que todavía no domina el truco necesario de elevarse por encima de lo singular hacia la preocupación plural, de lo personal a lo que tiene importancia general. Pero durante años y años, que pueden haber pasado como un sueño debido a esta obsesion, he tratado de aprender cómo hacer ese truco y realizarlo, y a veces siento que puedo lograrlo. Por momentos, cuando el arrebatado actor callejero que en mí grita "¡Mírenme!", siento que mi azaroso calzado y mis fantásticas galas tal vez no me hagan perder el equilibrio. Entonces, súbitamente, ustedes compañeros actores del espectáculo callejero, me conceden su atención y me permiten mantenerla, al menos durante el intervalo que va de las 20:40 a las 23 y unos minutos.
Este mes de marzo harán once años del momento en que estaba a sólo nueve meses -mucho más cerca de lo que suponía- de ese acontecimiento largamente demorado pero siempre esperado para el cual vivía: el momento en que por primera vez captaría y retendría la atención del público. En esa ocasion escribí mi primer prefacio a una pieza larga. El último párrafo decía así:

"Hay demasiado que decir y no suficiente tiempo para decirlo. Tampoco hay suficiente poder. No soy un buen escritor. A veces, por cierto, soy muy mal escritor. Difícilmente haya un escritor exitoso en mi ámbito que no pueda trazar círculos alrededor de mi manuscritos, pero creo que escribir es algo más orgánico que las palabra, algo más cercano al ser y la accion. Quiero trabajar con un teatro más plástico que aquel con el cual he trabajado antes. Nunca ni por un momento, he dudado de que hay personas -¡millones!- a quienes decirles cosas. Nos acercamos unos a otros gradualmente pero con amor. Ee el corto alcance de mis brazos lo que se interpone, no la longuitud y multiplicidad de los suyos. Con amor y con honestidad el abrazo es inevitable."
(...)"


Solácese y aguarde mi próxima carta.
Con afecto.
Teófila.