10 oct. 2011

Clarice Lispector, en el medio del mismo día

Mi amantísimo Teófilo,
Hoy no ando de deseos ni de paseos. Sólo me detengo en ella y la vuelvo a amar en el mismo día:
"1967
19 de agosto
LA SORPRESA
Mirarse en el espejo y decirse deslumbrada: qué misteriosa soy. Soy tan delicada y fuerte. Y la curva de los labios conservó la inocencia.
No hay hombre ni mujer que no se haya mirado en el espejo y no se haya sorprendido consigo mismo. Por una fracción de segundo nos vemos como un objeto a observar. A esto le llamarían tal vez narcisismo, pero yo lo llamaría: alegría de ser. Alegría de encontrar en la figura exterior los ecos de la figura interna: ah, entonces es cierto que no me imaginé, yo existo."

¿Y usted? ¿Nada dice?
Mis afectos distantes para usted.
Teófila


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