28 jul. 2011

Derecho de gentes

Estimada Teófila,

Sé que sus inquietudes estéticas no han sido óbice para mantener también un fuerte vínculo con el estudio de las leyes. (Recuérdeme cuando la vea que le devuelva su magníficamente iluminado manuscrito de la "Res Publica" de Platón). Es por esto que me permito enviarle un párrafo extraído de una sentencia del Procurador del Rey en la que el derecho de gentes hace gala de un particular humanismo y conocimiento de la psicología que aunque en vuesa tierra estéis tal vez acostumbrados, no deja de sorprender a los jurisconsultos de este lado del océano. Tenga en cuenta que aquí el derecho de gentes se ha dado de posponer en beneficio de los altos intereses del Imperio, algo por lo cual no dejo de expresar mi insatisfacción en cada ocasión que se precie incluso a riesgo de caer en desgracia ante los benefactores de nuestra Orden. Le trascribo letra por letra:
“Las causas en las que se investiga la comisión de delitos de lesa humanidad, revelan con nitidez que el terror radicó en la negación del otro no sólo en términos físicos, sino también mediante la colonización de su subjetividad a través de la despersonalización; es decir objetualizando a los sujetos, reduciéndolos a una cosa”, explica el dictamen de Delgado, al que accedió este cronista.
Dicho sea de paso que con sumo desazón he comprobado a partir de una intercalación hecha por mí en una farsa que se ha representado en distintas cortes, lo poco que se lee a Primo Levi.

Sin más y pidiéndole nuevamente disculpas por abonar temas que para usted resultan harto conocidos, la saludo todo lo efusivamente que nuestra condición lo permita.

Teófilo.