9 may. 2006

Los caballos del carro del auriga, del Fedro

Queridísimo,
Pues bien, como ya le tengo dicho, durante un tiempo -el que dure mi capricho- le enviaré sólo párrafos de esos tres hermosísimos diálogos platónicos. El párrafo de hoy me ha hecho reír hasta las lágrimas de sólo imaginar la escena:
Ahora bien, el que es conquistado lo es del modo siguiente: al principio de este mito dividimos toda alma en tres partes; a dos de ellas dimos forma de caballo. Y a la tercera, de auriga. Conservemos aún esta imagen. De esos dos caballos, el uno -dijimos- es bueno; el otro, no. En qué consiste, empero, la virtud del bueno y la maldad del malo es cosa que no hemos explicado y hemos de decir ahora. Pues bien, el que de ellos tiene mejor condición, es de figura recta y erguida, tiene el cuello alto, ligeramente curvo, el color blanco y los ojos negros, es amante de la gloria con moderación y de la opinión verdadera, y, sin necesidad de golpes, se deja conducir por una orden simplemente, o por una palabra. El otro, por el contrario, es contrahecho, pesado, conformado de cualquier manera, de cuello robusto y corto, frente achatada, color negro, ojos grises, sanguíneo, compañero del exceso y de la soberbia, de orejas peludas, sordo, y obedece a duras penas a un látigo con pinchos. Así, pues, cuando el auriga, contemplando la visión amorosa y habiendo calentado toda su alma con esta percepción, está casi lleno del cosquilleo y los pinchazos del deseo, el caballo que le es dócil, dominado entonces, como siempre, por el respeto, se retiene a sí mismo de echarse sobre el amado; pero el otro, sin preocuparse ya ni de los pinchos del auriga ni del látigo, se lanza a saltos violentos, dando todo el trabajo imaginable a su compañero de yugo y al auriga y forzándolos a ir hacia el amado y a recordarle las delicias del amor.

Sigo riendo, la imágen es diáfana.
Con afecto.
Teófila.

1 comentario:

Isabel Romana dijo...

Lo tiene muy difícil el auriga...Y puestos a elegir, me parecere que yo preferiría ser el caballo malo. Saludos cordiales.