5 may. 2006

Erixímaco y el hipo

Estudioso Teófilo,
Continuando a reírme, le transcribo algo de un extenso relato de Apolodoro en El Banquete de Platón:
Al hacer pausa Pausanias -pues así, con expresiones simétricas, me enseñan a hablar los sofistas- me dijo Aristodemo que hubiera debido hablar Aristófanes, pero, como daba la casualidad de que bien fuera por la hartura, o por alguna otra causa, le había sobrevenido un ataque de hipo y no podía hablar, le dijo a Erixímaco, el médico, que estaba acomodado en el lecho contiguo: "Erixímaco, es justo que me cures este hipo o que hables por mí hasta que se me pase", y Erixímaco le respondió: "De acuerdo, haré ambas cosas. Yo hablaré en tu turno, y tú, una vez que hayas terminado con tu hipo, lo harás en el mío. Mientras yo hablo, mira a ver si conteniendo un buen rato la respiración se te quiere pasar el hipo y si no, haz gárgaras con agua. Pero si es muy pertinaz, coge algo con lo que puedas hacerte cosquillas en la nariz y estornuda. Y si haces esto una o dos veces, por muy violento que sea, cesará." "Puedes empezar a hablar - replicó Aristófanes-; yo seguiré tu receta."

Mi amistad para usted.
Teófila.

1 comentario:

Sabina Alazraki dijo...

Me parece bellísimo tu espacio.

Tanto como para dejar aquí, para ti, un abrazo.