25 may. 2006

En el coloquio "Las Vanguardias cumplen 100 años" II

Mi lejano Teófilo,
Le transcribo las líneas que lee Octavio Paz a continuación (recuerde que las últimas palabras leídas habían sido "... sus celdas de meditación o de castigo."):
"Por sus métodos, las vanguardias se ajustan al modelo revolucionario del terror jacobino o bolchevique; por su inspiración profunda y su temple profético, a las sectas religiosas. El parecido con las sectas gnósticas de los primeros siglos es alucinante. Por último, señalo que las coincidencias con los movimientos revolucionarios y religiosos, especialmente con el terror y la intolerancia frente a los herejes, tenían un carácter simbólico: eran representaciones. Es sorprendente el carácter teatral de esos movimientos, que a veces degeneró en el bluff de un Marinetti o en las balandronadas de un Dalí. Como en las sectas religiosas y en los partidos revolucionarios, abundaron las condenaciones y expulsiones de herejes y apóstatas pero las cosas nunca llegaron a mayores: hubo insultos, no ejecuciones sumarias. Las vanguardias fueron una representación incruenta y simbólica de la cruel historia de las revoluciones de los siglos XIX y XX. Esta violencia puramente verbal y gesticulante dio una suerte de irrealidad a esos movimientos: la irrealidad muy real por lo demás, del espectáculo."

Con cariño.
Teófila.

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