23 may. 2006

En el coloquio "Las Vanguardias cumplen 100 años"

Mi querido Teófilo,
Como ya le he comentado, emprendo viaje hacia Francia. Mientras he topado con estas palabras leídas por Octavio Paz:
"Sus modelos (se refiere a las vanguardias) fueron los partidos políticos revolucionarios y las sectas religiosas. Revolución y religión: manifiestos, programas, santas escrituras, blasfemias, consagraciones, profanaciones, motines, revelaciones, decálogos y doctrinas. La naturaleza colectiva y cerrada de la secta y del partido requiere la acción disciplinada de los fieles; a su vez, la militancia exige un cuerpo de vigilantes y guardianes que implida los relajamientos, los excesos y las desviaciones. La doctrina, con sus doctores de la ley, sus tribunales y sus herejes; la militancia -el cuerpo militar o la Iglesia- con sus comisarios y sus obispos, sus cuarteles y sus monasterios, sus celdas de meditación o de castigo."

Con afecto.
Teófila.

2 comentarios:

Teofilo dijo...

Carissima Teófila,
Las palabras del Nobel escritor son ciertas,pero les vale, según mi humilde opinión, una matización.
Las vanguardias tienen el espíritu partidista y doctrinario que describe Octavius, pero combinado con una rebelión a las estructuras. Este omnipresente y dialéctico germen permite que el anquilosamiento de partidos y religiones positivas no impida la creación y la libertad de acción de los miembros más representativos.
Al nombrar a la secta sabe Vd. que inmediatamente aparece la figura de líder espiritual, que asume la responsabilidad de todos, pero que recibe también las viandas más deliciosas y agrupa en su nombre la creación colectiva. En las vanguardias estos líderes se esbozan pero también se diluyen: Manet rehuyó al cargo de líder de los impresionistas. Bretón en cambio asumió el de rector del surrealismo, pero no impidió que las jóvenes individualidades explotaran su espíritu creativo, rebelde. Los resultados, a la vista en la multiplicidad de nombres que llegaron a nuestros oídos. Inclusos en disciplinas como el teatro, los mismos Grotowski y Barba combinaron la necesidad de una férrea dirección con la constante y explícita preocupación por la formación y potenciación de la libertad creativa de sus actores.
Mucho afecto para Vd.
Teófilo.

Teofilo dijo...

Por otro lado tenemos a Tadeusz Kantor, siempre tan difícil de encasillar. Su arte fue personal; “sus” artistas, voluntarios colaboradores de los que no supimos nada a su muerte. Y sin embargo nada podemos reprocharle a un hombre como él.
Hemos hablado alguna vez de los movimientos encarnados en una sola persona. Tal vez nuestro intento de darle cabida a todo esté más cercano a las inquietudes gremiales. O a lo que Nietzsche consideraba Filosofía de Plebeyos.
Lo único claro es que ha Vd. tocado con vuesa epístola un punto álgido que no da para responder con un chapuceo de notas como este.
Retirándose en silencio la saluda,
Teófilo