17 may. 2006

El amor de los unos a los otros en El Banquete.

Añorado y lejano Teófilo,
En El Banquete en casa de Agatón se suceden los discursos en honor a Amor. Ya Aristófanes había cedido su turno a Erixímaco por causa del hipo. Mas nuevamente es su turno y ha desarrollado ya su discurso. Aquí un trocito, -y no me pida más que se puede indigestar.
"Y realizó -Zeus- en esta forma la transposición de sus partes pudendas hacia adelante e hizo que mediante ellas tuviera lugar la generación en ellos mismos, a través del macho en la hembra, con la doble finalidad de que, si en el abrazo sexual tropezaba el varón con mujer, engendraran y se perpetuara la raza y, si se unían macho con macho, hubiera al menos hartura del contacto, tomaran un tiempo de descanso, centraran su atención en el trabajo y se cuidaran de las demás cosas de la vida. Desde tan remota época, pues, es el amor de los unos a los otros connatural a los hombres y reunidor de la antigua naturaleza, y trata de hacer un solo ser de los dos y de curar a la naturaleza humana. Cada uno de nosotros, efectivamente, es una contraseña de hombre, como resultado del corte en dos de un solo ser, y presenta sólo una cara como los lenguados. De ahí que busque siempre cada uno a su propia contraseña."
Afectuosa.
Teófila.

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