15 abr. 2006

María Izquierdo

Teófilo,
Artaud llega a México y encuentra por doquier y en abundancia imitación del arte europeo, lo cual le produce desánimo. Dice "temo haber venido a México a presenciar el fin de un viejo mundo, cuando yo creía asistir a su resurección". Sólo María Izquierdo pareciera preservar algo del "espíritu indio". Dice " mi emoción ha sido muy grande al encontrar, en (sus) gouaches, personajes indígenas desnudos temblar entre ruinas. Ejecutan allí una especie de danza de los espectros; los espectros de la vida que desapareció." Conmina "debe, para guardar su personalidad, hacer un gran esfuerzo en favor de la pureza, y este esfuerzo tendrá inmediatamente su recompensa. Porque un caballo de María Izquierdo, evoca inmediatamente todos los caballos que impresionaron el espíritu de los viejos mexicanos en el momento de la conquista."
Con afecto y pensativa.
Teófila.

3 comentarios:

Teofilo dijo...

Teófila,
Vi los cuadros por Vd. reseñados: El primero de ellos, el autoretrato, parece beber de la misma fuente que Frida Kahlo ¿no le parece?
El de los caballos es muy potente, colores fuertes y un tema tratado a propósito algo naive, con ese negro que oscurece el espíritu. Luego le diré más
Atento a vuesas recomendaciones,
Teófilo

Teofila dijo...

Mi querido Teófilo,
No recuerdo quién decía que Breton había amado a Frida Kahlo y que, en vez, Artaud amó a María Izquierdo. Es ya un tópico señalar la contraposición al modo de un pugilato entre Breton y Artaud, por lo que considero que decir que el uno amó a la una y el otro a la otra es bastante decir.
Por mi parte lo veo más bien como dos hermanos enamorándose de dos hermanas nacidas de las mismas tierras.
¿Sabe usted qué cosa son los gouaches?
Afectuosa.
Teófila.

Teofilo dijo...

Teófila,
Las gouaches sería lo que Vd. llamaría témpera, pero dicho de manera que parezca más fino. Llámelo si quiere "témperas de calidad"
Para lo que guste mandar,
Teófilo.