17 abr. 2006

Beatriz Censi

Inolvidable Teófilo,
Así describe mi venerado Stendhal este retrato atribuido a Guido Reni o Elisabetta Sirani
Este gran pintor puso en el cuello de Beatriz un trozo de tela insignificante, y en la cabeza un turbante; el pintor no se atrevió a llevar la verdad hasta lo horrible reproduciendo con verdadera exactitud la vestidura que Beatriz se mandó hacer para ir al suplicio y la cabellera en desorden de una pobre niña de dieciséis años que acaba de entregarse a la desesperación. El rostro es dulce y bello, la mirada muy tierna y los ojos muy grandes, con la expesión asombrada de una persona a la que acaban de sorprender llorando amargamente. El pelo es rubio y muy bonito. Este rostro no tiene nada de la altivez romana y de esa conciencia de las propias fuerzas que solemos observar en la firme mirada de una "hija del Tíber", de una figlia del tevere, como dicen ellas mismas con orgullo.

Mis muchos cariños le hago llegar.
Teófila.

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