27 mar. 2006

Urondo y Nerval desde Francia

Querida Aurelia
Dicen de l’Ile de France que de Nerval “era la patra chica, donde le gustaba escuchar y recoger las antiguas canciones del terruño” y ya le transcribiré volcado al español algún que otro trozo del hermosísimo poema en prosa Aurelia. Mientras, este poema quizás agrade su espíritu.

Une allée du luxembourg
Elle a passé, la jeune fille,
vive et preste comme un oisear:
a la main une fleur qui brille,
a la bouche un refrain nouveau.

C’es peut-être la seule au monde
dont le coeu au mien répondrait;
qui, venant dans ma nuit profonde,
d’un seul regard l’éclairerait!...

Mais non, -ma jeunesse est finie…
Adieu, doux rayon qui m’as lui,-
parfum, jeune fille, harmonie…
le bonheur passait, -il a fui!


Mas la lectura de Paco Urondo me ha traído a mi cuerpo el Mar de la Manche con sus gaviotas, así se llama este su poema.

Gaviotas
Estas pequeñas aves marinas se reúnen a veces en las playas, en no muy
grandes cantidades, a descansar quizás. Permanecen paradas sobre sus finas y
ágiles patas dando cara al mar, mirándolo fijamente como viejos marineros
que añoran, desde el sosiego de los malecones, quién sabe qué puertos. de
pronto, pareciera que algo las inquieta y, como buscando salvación, vuelan
desesperadamente hacia su verde magnitud.

Pese a estar siempre en grupos, permanecen ocluidas en su soledad pues, al
menos aparantemente, ignoran la presencia de sus compañaras y, es así como
tan sólo cambian algunas pocas palabras entre ellas. Todo hace suponer que
existe una sola verdad y una sola preocupación en su mundo.

Remontan de tanto en tanto pequeños vuelos sobre el grupo para luego posarse
nuevamente y terminar así con lo que esto tuvo de desconcertante, siempre
con la mirada detenida en su sentido magnífico. A veces vuelan en dirección
contraria, pero estos vuelos son intrascendentes. De inmediato, todas, a
pasos cortos y donosos, se acercan a la proximidad mayor que las olas les
permiten, cerciorándose de que el mar no las ha abandonado aún.

Cuando divisan o presiente -pues aún no se ve- algun barco en el horizonte,
se lanzan en un vuelo irreductible.

Indudablemente, la costa es circunstancial para ellas.


Con sincero afecto.
Teófila

1 comentario:

Teofilo dijo...

Siempre sumando gente a mi columna de “Debe”. Hoy Paco Urondo y sus “bohemias” gaviotas.
Agradecido.
Teófilo.