23 mar. 2006

primer descanso

Queridos amigos,
Ya que en este siglo las epístolas son sin más públicas, hoy les escribo a todos en una sola carta. Cirey es precioso. Voltaire y Emilie han vivido unos días fantásticos allí. Hoy elegí para compartir un fragmento del cap. XVIII -intitulado "De lo que vieron en el país de Eldorado"- de "Cándido o el Optimismo".
Cándido no dejaba de informarse por medio de aquel admirable viejo; quería saber cómo se rezaba a Dios en Eldorado.
-No rezamos nunca -contestó el bueno y respetable sabio-. No tenemos que pedirle nada, nos ha dado todo cuanto nos hace falta; le damos gracias sin cesar.
Cándido sintió curiosidad por ver a los sacerdotes; hizo preguntar dónde estaban. El buen hombre sonrió.
-Amigos míos, aquí todos somos sacerdotes; el rey y todos los cabezas de familia entonan cánticos de acción de gracias solemnemente todas las mañanas, y cinco o seis mil músicos los acompañan.
-¡Cómo! ¿No tenéis ningún monje que enseñe, que dispute, que gobierne, que piense y que haga quemar a la gente que no piensa como él?

Continuaré con mis investigaciones y deleites en Cirey.
Espero las misivas de todos.
Teófila.

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