29 mar. 2006

Los Mejores Comienzos. Hoy, Sade.

Mi querido Teófilo
De D.A.F. Sade, sólo una paginita, los primeros 24 versos de La vérité con su correspondiente nota al pie nº 1:

La Verdad
¿Qué es este monstruo, esta quimera impotente y estéril,
esta divinidad que una odiosa corte
de curas impostores predica a los imbéciles?
¿Quieren acaso incluirme entre sus seguidores?
¡Ah no! Juro y mantendré mi palabra,
Jamás este ídolo ridículo y repugnante,
Este hijo del delirio y la irrisión
Dejará huella alguna en mi corazón.
contento y orgulloso de mi epicureísmo
Quiero expirar en el seno del ateísmo
Y que al dios infame con que quieren asustarme
sólo lo conciba para blasfemarlo.
sí, vana ilusión, mi alma te aborrecie,
Y para convencerte más aquí lo reafirmo,
Yo quisiera que pudieses existir por un momento
Para gozar del placer de insultarte mejor.

¿Qué es realmente este fantasma execrable
Ese Don nadie de Dios, ser lamentable
que nada ofrece a la mirada ni nada dice a la mente,
de quien teme el loco y ríe el sabio,
que nada dice a los senitdos, que nadie puede comprender,
cuyo culto salvaje derramó en todos los tiempos
más sangre que la guerra o la furia de Temis
Pudieron derramar en mil años en la Tierra? (1)


(1) Se calcula en más de cincuenta millones el número de muertos en las guerras o matanzas de religión. ¿Acaso una sola de ellas vale la sangre de un pájaro? ¿Y la filosofía no debe armarse toda para aniquilar a un Dios en nombre del cual se inmolaron tantas seres que valen más que él, no habiendo seguramente nada más detestable que un Dios, ninguna idea más torpe, más peligrosa y extravagante?

Desde mis manos le envío mis más tiernos besos.
Teófila.

1 comentario:

Teofilo dijo...

Si me hubiera dicho que el texto correspondía a este siglo bien le hubiera creído. Si me hubiera dicho que era un texto de un Michel Onfray más joven y sulfuroso, por ejemplo. Sabe Ud. elegir cuidadosamente los textos de Sade que me expone y de esa manera frenar de antemano mis consideraciones [intelectuales / morales]*. Prometo en algún momento profundizar sobre este asunto.
Meditabundo y suyo,
Teófilo.

* Tachar lo que no corresponda