16 mar. 2006

A Erebos que invitaba al siglo XIII

Como es sabido viajo de Charleville a Cirey. Quizás luego haga un camino inverso en el tiempo y de Cirey parta hacia París. Mis pretensiones son circunscribirme a los fines del XVIII y a los principios del XIX. Pero -y debo confesar volubilidad- con gusto aceptaría visitarle en el siglo XIII, mejor si fuese por los caminos de las glosas emilianenses y silences o los de los lais de Marie de France:

“¡Hermosa amiga, eso es lo que nos pasa: ni vos sin mí, ni yo sin vos!
Dicen que dice Tristán al enrollar la madreselva en torno de la vara de avellano cuya corteza arranca y donde graba su nombre.

Muéstreme los caminos, pues.
Teófila.

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