17 feb. 2006

Marco Aurelio

Simpático Teófilo,
Sé que le parecerá abundante la selección de citas que hoy le presento. Es que... ¡más fuerte ha sido el deseo de compartirlas sin recortes! Todas son de Marco Aurelio y han sido copiadas en unos pequeños y vetustos cuadernillos. A su disposición:
Qué extraño es el comportamiento de los hombres! Niegan el elogio a sus contemporáneos y a quienes viven en su compañía, mientras anhelan el elogio de quienes vendrán después de ellos, a quienes nunca conocieron ni conocerán: como si tú te lamentaras de que tus antepasados no te han elogiado.
Hoy me he liberado de todas las contrariedades: no estaban fuera, sino dentro de mí, en cómo yo las juzgaba.
¡Qué tranquilidad, la del que no observa lo que su vecino ha dicho, hecho o pensado, sino que se preocupa sólo de que sus actos sean justos y santos! Como el buen corredor, no mires a tu alrededor, corre directamente a la meta, sin distracción.
Un instante dura la vida del hombre; fluir continuo es su esencia, oscuras sus sensaciones, corruptible su cuerpo entero, errabunda su alma, imprevisible su destino, azarosa su fama. En una palabra, lo propio de su cuerpo es como el fluir de un río; lo propio de su alma, sueño y vanidad. Su existencia es un batallar, un viaje por tierras extranjeras. Su gloria póstuma, olvido. ¿Qué le queda entonces que lo proteja? Única y exclusivamente la filosofía. Y ella consiste en que conserve su genio interior incontaminado por insulto y agresiones, por encima de dolores y placeres; que no actúe jamás con falsedad o hipocresía; que no dependa del obrar ajeno; que, además, esté siempre listo para recibir todo lo que le reserve la fortuna como si proviniera de donde él proeviene; y, sobre todo, que espere con tranquilidad la muerte, convencido de que no es sino la disolución de los componentes atómicos de todo ser.

Como siempre, con afecto.
Teófila.

2 comentarios:

Teofilo dijo...

Óptima Teófila,
Su candil no deja de sorprenderme al brindar claridad en siempre desconocidos rincones de mi ignorancia. Hoy ha ilustrado el rincón Marcus Aurelius Antoninus.
Suyo,
Teófilo.

Teofila dijo...

Óptimo Téofilo,
De suma excelencia me ha parecido esta nueva combinación de la farmacopea: 3 mg de Nietzsche saborizado con zest de Pavese. Los 3 mg de Nietzsche a tomar son aquellos en los que prefería el gris del polvo al azul del cielo ("el gris, quiero decir, lo fundado en documentos, lo realmente comprobable, lo efectivamente existido"... etc, decía). El zest de Pavese es exquisito: "el único modo de escapar al abismo es mirarlo, medirlo, sondearlo y descender a él"
Con afecto.
Teófila.