7 feb. 2006

Macedonio Fernández y Castoriadis

Mi querido Teófilo,
Nuevamente unas punzadas persistentes me han obligado a retirarme a mis aposentos. Nada fue obstáculo, sin embargo, para re-leer a Macedonio Fernández de quien Borges dijo: "Su excelencia estaba en el diálogo y tal vez por eso pueda asociárselo a genios que no escribieron nunca como Sócrates o Pitágoras o aún Buda y Cristo. Lo primordial era su presencia, su compañía".
Aparte de algunos poemas publicados en la revista Martín Fierro, lo primero que se edita de Macedonio es "No toda es vigilia la de los ojos abiertos", en 1928. Transcribo parte del comienzo:
Ojos abiertos no son todo vigilia ni toda la vigilia.
A cosas de nuestra alma vigilia llama sueños. Pero hay de ésta también
un despertar que la hace ensueño:
la crítica del yo, la Mística.
Vigilia, no lo eres todo. Hay lo más despierto que tú: la mística.
Y ensueños entre párpados recogidos.
Más que el día
es evidente el Ser, la plenitud,
y eternidad nemónica individual
de nuestro ser
nunca comenzado, interrumpido ni cesable.
Lemas
De Arte y Vida:
Tragedia y Humorística no sufren límite en el Arte ni en la Vida.
De Pensamientos:
Haya poder contra la muerte: el Ser no tiene ley, todo es Posible.
Un Estado, cultura, arte, ciencia o libro no hechos para servir a la Pasión,
directa o indirectamente, no tienen explicación.
Despierta el alma, vigente en dormido cuerpo, son los ensueños. Y a
veces rige sobre la Vigilia; hace esperar en el umbral a la Realidad.
Sin Fantasía es mucho el Dolor; se hace, más de lo que es, fantástico.

Quien escribió el prólogo a una edición de 1967 nos da algunas pistas muy interesantes para comprender ese texto tan apasionante que es el que me ocupa. Dice así: M. F. habla en alguna parte de prosa o poema de "ver hacer", en que el lector ve cumplirse el trabajo del artista, porque éste no busca sorprender por sorprender ni alucinar con habilidades, sino conmover la conciencia en la medida de sus medios y sin ocultar las vicisitudes de la operación creadora. Podría decirse que en No toda es vigilia ofrese una "metafísica de ver hacer", que se lo ve pensar, que se transparentan las dificultades de llegar a una intelección nitida y, con no menos dificultad, de exponerla, es decir dominar los rebeldes mecanismos de la comunicación de pensamientos no utilitarios.
No puedo menos que asociar con algunos ácratas, libertarios o anarcos, como prefiera llamarlos. Así, por citar sólo un ejemplo, algo de Castoriadis:
Debería ser una trivialidad, reconocida por todos, el que en el caso del trabajo de reflexión, quitar los andamiajes y limpiar los accesos al edificio, no solamente no aporta nada al lector, sino que le quita algo esencial. Contrariamente a la obra de arte, no hay aquí edificio terminado y por terminar; tanto como, o más que, los resultados importa el trabajo de reflexión, y es quizás eso sobre todo lo que un autor puede hacer ver, si puede hacer ver algo. La presentación del resultado como totalidad sistemática pulimentada -lo que en realidad no es jamás-, o incluso del proceso de construcción -como es tan a menudo el caso, pedagógica pero falazmente, de tantas obras filosóficas- bajo la forma de proceso lógico ordenado y dominado, no puede hacer más que reforzar en el lector esa ilusión nefasta hacia la que está, como lo estamos todos, naturalmente llevado, según la cual el edificio fue construido para él y que, si se encuentra bien donde está, no le queda ya sino habitarlo. Pensar no es construir catedrales o componer sinfonías. La sinfonía, si la hay, el lector debe crearla en sus propios oídos.


Han desaparecido esas punzadas. Bienvenidas sean siempre estas lecturas vigorizantes.
Con afecto.
Teófila.

5 comentarios:

Teofilo dijo...

Qué interesante lo de Castoriadis, de alguna forma hablando de la "crítica". Le deja un valor a la misma, pero la pone en su sitio.
Vd. me disculpará, pero mucho más fácil que hacer reflexiones teóricas sobre sus epístolas, las apreciaciones metodológicas me surgen con mucha mayor fluidez. No por aclararle que su prosa mejora sensiblemente día a día, voy a dejar de decirle que cierta oscuridad en la misma a veces se sostiene. Por ejemplo en la frase "Quien escribió el prólogo a una edición de 1967". Ese "quien" no se comprende fácilmente. Lo veo como una licencia poética para decir "el autor cuyo nombre no recuerdo o no me interesa decir", pero las licencias poéticas en textos de ensayo son un arma peligrosa. Finalmente, "una edición de 1967" ¿de qué? Aparentemente de M.F., pero es incorrecta la forma: si habla de "edición" es de un libro en particular. Si no desea nombrar el título, debe referirse simplemente a un "libro" ¿no le parece?
Su siempre humilde servidor para lo que guste mandar, Teófilo.

Teofilo dijo...

Gracias también por traerme a la memoria la Revista "Martín Fierro"

erebos dijo...

unamuno.....
juan de la cruz madrecito
alma de sonrisa tierna que sigues tu senderito
de la mano suave y fuerte
de tu padraza teresa
la que seduce la muerte
la vida como te pesa


amigos.... si perdices perdices
bien venidos al siglo XIII y
good show

Teofilo dijo...

Teófila,
Un filósofo pagano y griego, personificación de la oscuridad, pero que mantiene en sus ropas trazas de color plata (Argentum), dejó caer algunas letras sobre vuesa epístola. Se hace llamar Erebos y al nada saber, el latín a asignarle el género masculino me obliga.
Saludos

Teofila dijo...

Estimado Erebos,
Ha suscitado mil sonrisas en mi ser. San Juan de la Cruz... Salamanca bulle su nombre en sus piedras -no sabe usted cuánto! Y Santa Teresa, padraza si las hay, mira, no mira... usted entenderá, ya que tan perspicaz ha sido.
Sepa brindar a mi inquietud -cualquiera sea ella- paz y consuelo.
Teófila.