11 feb. 2006

Bakunin

Mi querido Teófilo,
Los placeres de la lectura me son cada día más intensos. No dude usted en leer a Bakunin.
En efecto, era preciso un profundo descontento de la vida, una gran sed del corazón y una pobreza poco menos que absoluta de espíritu para aceptar el absurdo cristiano, el más atrevido y monstruoso de todos los absurdos religiosos.
Mijail Bakunin, Dios y el Estado.

Con afecto.
Teófilas

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