28 ene. 2006

Zama

Mi querido Teófilo,
Excelente escritor no muy conocido es Antonio di Benedetto
De Zama, su obra maestra según Saer, transcribo -no sin estremecimiento- su comienzo.
Salí de la ciudad, ribera abajo, al encuentro solitario del barco que aguardaba, sin saber cuándo vendría.
Llegué hasta el muelle viejo, esa construcción inexplicable, puesto que la ciudad y su puerto siempre estuvieron donde están, un cuarto de legua arriba.
Entreverada entre sus palos, se manea la porción de agua del rio que entre ellos recae.
Con su pequeña ola y sus remolinos sin salida, iba y venia, con precisión, un mono muerto, todavía completo y no descompuesto. El agua, ante el bosque, fue siempre una invitación al viaje, que él no hizo hasta no ser mono, sino cadáver de mono. El agua quería llevárselo y lo llevaba, pero se le enredó entre los palos del muelle decrépito y ahí estaba él, por irse y no, y ahí estábamos.
Ahí estábamos, por irnos y no.
Con afecto.
Teófila.

2 comentarios:

Teofilo dijo...

Teófila,
Dispone Vd. de una copia de Zama?
Teófilo

Teofila dijo...

Mi querido Teófilo,
No poseo copia alguna de Zama. ¿Debo lamentar su pérdida, así como la de otros tantos?
Con afecto.
Teófilas.