26 ene. 2006

Un poema de Reynaldo Arenas

Mi querido Teófilo,
Los días transcurren sin mayores sobresaltos; calmos y tranquilos con el follaje de los árboles acompasando lecturas. Hoy le envío un poema extraído de "El Mundo Alucinante" de Reynaldo Arenas: poeta cubano, contemporáneo de Lezama Lima; sufrió persecución y cárcel por su condición de homosexual, en 1980 exilióse a Nueva York, ciudad en la cual, ya enfermo de sida, se suicida el 7 de diciembre de 1990.
Las manos que tocan la transparencia de la tierra
que se posan tímidas y breves
que no saben y que presienten que no saben
que indican el limite del sueño
que planean la dimensión del futuro
Estas manos que conozco y sin embargo me confunden
Estas manos, que me dijeron alguna vez: "tienta y
escapa"
Estas manos que ya vuelven presurosas a la infancia
Estas manos que no se cansan de abofetear a las
tinieblas
Estas manos, que solamente han palpado cosas reales
Estas manos, que ya casi no puedo dominar
Estas manos, que la vejez ha vuelto de colores
Estas manos que marcan los límites del tiempo
Que se levantan de nuevo y buscan sitio
Que señalan y quedan temblorosas
Que saben que hay música aún entre sus dedos
Estas manos que ayudan ahora a sujetarme
Esta manos que se alargan y tocan el encuentro
Estas manos que me piden cansadas, que ya muera.
Quizás haya visto usted el film "Antes de que anochezca", el artículo al cual lo vinculo hace una pequeña mención al mismo.
Aguardo sus noticias.
Sinceramente suya.
Teófila.

4 comentarios:

Teofilo dijo...

Cara Teófila,
A pesar de mi absoluto desconocimiento del Ars Poetica, creo entender que el poema que envía es bello. Asimismo admiro la lucha de su autor y de todos los que luchan por sus derechos individuales que son de todos.
Dicho esto, sabe Vd. bien que vueso jugueteo con la muerte nunca fue santo de mi devoción, no creo que la inevitabilidad sea excusa alguna para banalizar la posibilidad de ser feliz: Mi corta entendedera impide cualquier acercamiento al regodeo con la muerte.
Igualmente suyo,
Teófilo

Teofila dijo...

Mi dulce Teófilo,
Recordará usted estas palabras de Kantor "Una obra de teatro no se mira como se mira un cuadro por las emociones estéticas que procura: se la vive en concreto". Si bien no descarto que podría entrarse a discurrir sobre las diferencias entre las artes, prefiero usar la cita para una paráfrasis aplicándola a la poesía. Una poesía no se lee como se lee un ensayo por las emociones estéticas que procura: se la vive en concreto. La facultad de entendimiento no tiene nada que hacer aquí.
Pasando al otro asunto que me plantea, debo reconocer que es verdad que el poema de Arenas dice "Estas manos que me piden cansadas, que ya muera", y que aún cuando Arenas haya escrito "El mundo alucinante" mucho antes de su muerte, bien podría ser un poema de su propia muerte ya que han sido sus propias manos las que fueron escuchadas y al mismo tiempo ejecutaron el suicidio. Dicho esto, lejos estoy en estos tiempos de esos estados de ánimo propios míos a los que usted estaría haciendo mención con su comentario. Si elegí este poema de Arenas es porque es el único que poseo en todos los archivos físicos a los que accedo; no siempre es la razón la que gobierna mis elecciones. Ojear (en el sentido de pasar el ojo y no de pasar las hojas) al azar el universo que me circunda, luego clavar el ojo en ese poema.
Afectuosa.
Teófila

Teofilo dijo...

Cara Teófila,
Recibí sus comentarios y le pido disculpas por mi dureza, que se alejan del que una dama como Vd. merece. Todo en Vd. reboza calidad, pero le pido que no ofenda mi inteligencia con frases como Si elegí este poema de Arenas es porque es el único que poseo (...); no siempre es la razón la que gobierna mis elecciones. Este tipo de inocencia desaparació incluso mucho antes de que se "descubriera" el inconciente, ya los griegos tenían el concepto de hamartia
Suyo, con reservas.
Teófilo

Teofila dijo...

Óptimo Teófilo,
No comprendo aún cómo es que cree que le he ofendido en su inteligencia con la frase que ustede cita. Menos aún cómo la cataloga y tipifica como un tipo de inocencia. En el contexto de esa frase, hay una contraposición con lo azaroso; la razón no aparece más que como un orden no vinculado a lo azaroso: el cálculo, lo previsible, la razón como el orden de lo no azaroso. Le digo que elegí ese poema al azar y usted me habla del inconsciente y de la hamartia. Escapa de mi comprensión. Le agradecería enormemente me lo explique.

Mientras, le acerco este bellísimo texto que me ha conmovido:

"Saudade é um pouco de fome.
Só passa quando se come a presença.
Mas as vezes a saudade é tão profunda
que a presença é pouco:
Quer-se absorver a outra pessoa toda
Essa vontade de um ser o outro
para uma unificação inteira é
um dos sentimentos mais urgentes
que se tem na vida."

Suya, sin reservas.
Teófila