18 ene. 2006

La soledad, los campos de concentración.... y Onfray.

Mi añorado Teofilo,
Al igual que hizo usted conmigo, le recomiendo la lectura completa, pausada, detenida y reflexiva del fragmento de "Política del Rebelde" de Onfray, del cual por mi parte, cito el siguiente fragmento.

"La certeza del individuo, su naturaleza primera, atómica, obliga a deducir y a pronunciarse por el solipsismo. Sin hacer concesiones a las extravagancias metafísicas y excesivas de un Berkeley, se puede adelantar la idea de un solipsismo -solus ipse- en virtud de lo cual cada individualidad está condenada a vivir su única vida, y sólo su vida, a sentir, experimentar, tanto lo positivo como lo negativo, solamente para sí y por sí. Todos hemos conocido, conocemos o habremos de conocer los goces y los sufrimientos, las heridas y las caricias, las risas y las lágrimas, los llantos y las alegrías, la vejez, la angustia y el miedo, la muerte, pero estamos solos, sin poder transferir la menor sensación, imagen o sentimiento a un tercero, excepto bajo el modo participativo, pero desesperadamente ajeno, apartado y extraño. Cuarta lección para aprender del campo de concentración, siempre en el terreno ontológico: La constante evidencia del solipsismo y la condena del individuo a sí mismo. L'Espéce Humaine hace del campo de concentración el lugar de este experimento. Las escenas de violencia física, las palizas son descriptas con sobriedad. De la misma manera, con el tono de un moralista que hubiese tomado lecciones de concisión y lucidez de la Rochefoucault, Antelme afirma que cada uno "sabía que entre la vida de un compañero y la propia, se elegía la propia". "

Coincido, y usted me conoce en esto, en que muchas lecciones podemos extraer para aprender de los campos de concentración. Coincido también en que estamos y somos solos. Pero, ¿qué hacemos con ello?. ¿Nos refugiamos en nuestras soledades? ¿Preconizamos la soledad como modo de templar el carácter? O, ¿es esto último un disfraz de la intención de imposibilitar las relaciones interindividuales? ¿Nos angustiamos? ¿Podemos comunicar nuestras soledades?
No sienta que le pido respuestas, sólo deseaba compartir con usted.
Suya,
Teófila

2 comentarios:

Teofilo dijo...

Teófila,
Con respecto a su pregunta me siento imposibilitado de dar respuesta cierta de momento. Sin embargo sus inquisiciones me sumergen en nuestro pasado reciente en Salónica. Mientras trabajamos en dicha ciudad no era necesario dar una respuesta intelectual a nuestras dudas últimas, ya que nos basábamos en un universo en el que lo que valían eran los resultados, principalmente artísticos. Si bien este universo era considerado "práctico", debemos asumir que debería ser ubicado más bien dentro de lo "religioso" ¿No lo cree así Vd.?
Sumido en la aunsencia total de certezas lo saluda siempre fiel Teófilo

Teofilo dijo...

Teófila
He leido con detenimiento el texto que me recomienda de Onfray. La posibilidad de un individuo libre en contraposición a un sujeto obligado por el sentido del deber hacia cualquiera de los tótems existentes incluyendo el de la Militancia o como decíamos en Salónica, el “sentido de la trascendencia” es un resumen personal y caprichoso de lo que escribe el joven Onfray, el cual recomiendo tener a la vista en epístolas futuras.
Saludos variopintos, Teofilo