2 dic. 2005

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Me refugio entre sus brazos, mi querido amigo. La pavura me acecha, al igual que a otros. Hoy he preguntado, he arribado al relato en una suerte de indagación. Inerme me he encontrado frente a los restos de una generación heroica. Inerme, denunciante, asombrada, inquisidora, con ojos de niña, admirada, enojada... creo verlos vivir dos veces, puedo desligarme de sus culpas traslaticias; sólo para volverlas a absorber. Fui lo que quedó, una excrecencia más.
Nuevamente, sé que sólo sus brazos calmarán mis angustias.
Eternamente.
Teófila.

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