22 nov. 2005

El Imperio

Mi estimado Teófilo,
Deseo revelarle mi vacilar, mas no creo poder hacerlo sin extender en demasía mi relato. Sepa que una frase sobre la cual mis ojos se posaron al azar luego de vagabundear por diferentes páginas, cuadros y libros, han hecho cesar sin más ese aparente titubeo. Dice la frase, “Porque empequeñecen y casi anulan las gestas de los judíos para demostrar la grandeza de los romanos, no cayendo en la cuenta de que son poco grandes quienes triunfan de lo exiguo.” Lágrimas asoman a mis ojos. No son propiamente lágrimas, pero es el modo que tengo de llamar a la fuerza de esa emoción que tanto me ha llenado ante la presencia de aquella naturaleza tan inmensa por su plenitud de contrastes. Deseosa de no impacientarlo, me apresuro: belleza en la síntesis, y todo un universo infinito abierto en poco más de 20 palabras.
La cita fue extraída del proemio de “La guerra de los judíos”, escrita en 7 libros en versión original en arameo, por el historiador hebreo Flavio Josefo. La versión que llega a mis manos es una traducción al español de vaya a saber cuántas versiones y traducciones. Lo cierto es que de acuerdo a los eruditos lo que fue conservado es la traducción a la lengua griega, de la cual el mismo Josefo se encargó, ya que según sus propias palabras era necesario “por consideración a los súbditos de Roma”. Parece ser que para dicha traducción contó con colaboradores griegos, a tal guisa que estos incidieron largamente en el estilo, calificado por alguno de “compilador”. Así, el proemio es casi un calco de Tucídides, por citar sólo un ejemplo.
Téngame en su más alta estima.
Teófila

3 comentarios:

Teofilo dijo...

Inclaudicable Teófila,
Su mención me hace volver a la Enciclopedia en la inagotable Biblioteca de Alejandría . Encuentro allí una contradicción que a mi alma perfeccionista hace olvidar de todo lo demás. Esto es, en la Enciclopedia dice que las obras de Flavio Josefo fueron escritas en Griego. Sin embargo, usted afirma que se escribieron en Arameo, algo por lo cual yo me inclino. Si me confirma Vd su punto de vista -por favor consulte alguna fuente- yo intentaría reparar el error de la enciclopedia,
Siempre suyo,
Teófilo

Teofila dijo...

Mi querido Teófilo,
Su curiosidad es inagotable y su velocidad para recabar información, inaudita; sería de suponer sólo segundos ha empleado en la tarea. Pues bien, creo, la mejor fuente es el mismo Josefo en su Guerra, la cual vale bien completar con las Antigüedades Judaicas, escritas para la instrucción de los griegos, puesto con igual propósito fueron escritas las Antigüedades Romanas por Dionisio de Halicarnaso, -no olvide usted el “estilo compilador” propio de Josefo que le he comentado.
Completo entonces, alargo entonces, lo que ya he citado en la entrada de este hermoso tema (espero comparta, al leer lo que transcribo, el halagarse con ese aire tan bíblico de nombrar las genealogías) “Como quiera que la guerra entre judíos y romanos, que fue la mayor no sólo de las de nuestra edad, sino, en cierto modo, de todas las que hemos oído hablar, que estallaron entre ciudades y ciudades o entre naciones y naciones, es contada de una manera engañosa por algunos que no fueron testigos presenciales y sólo recogieron de oídas algunos relatos infundados y discrepantes entre sí; mientras que otros que la presenciaron falsean los acontecimientos, bien por adular a los romanos, bien por odio a los judíos, y sus escritos contienen ya censuras, ya panegíricos, pero no la verdad histórica, yo Josefo, hijo de Matatías, hebreo de nacimiento y sacerdote, de los primeros en combatir a los romanos, forzado después a asistir a lo que acontecía, me propuse, por consideración a los súbditos de Roma, traducir a la lengua griega estos libros originalmente escritos en el idioma paterno para los bárbaros de las regiones superiores.”
Secundariamente, y sólo secundariamente, tengamos por fuente a quien prologa la versión que leo, una edición de la Porrúa de México. Salvador Marichalar, prologuista, es impagable. Para hablar de Josefo, basta con escuchar a Josefo y dejarlo hablar. Ciertamente excelente.

(me ha cautivado detenerme en el recuerdo de Agripina, según el relato de una Femirama de los años 60)

Llámole la atención sobre el siguiente extracto de Marichalar: “ Ni sus amos, los romanos, ni el grueso del pueblo judío, ni los aristocráticos sinedritas de Jerusalén fueron responsables de la guerra. El Sanedrín era amigo de Roma y había acudido a todo para conjurarla y la enorme mayoría del pueblo no buscaba, según él (Josefo), sino aquella paz y aquella tranquilidad que sólo a la sombra de las banderas romanas podían gozarse. Los responsables no fueron otros que aquellos extremistas que constituían entre los zelotes una exigua minoría, pero que eran todo fogosidad nacionalista y odio antirromano, a los cuales él designa habitualmente con los términos de ‘sicarios’, ‘bandidos’, ‘tiranos’, y otros por el estilo.”
Innumerables conexiones ante estas letras, me hacen añorar y desear cada vez con más impaciencia largas conversaciones con usted.
Implorante, le besa.
Teófila

Teofilo dijo...

Mi Amiga Teófila,
A partir de la lectura que hago de un libro que luego le comentaré, caigo en el significado de la palabra "proemio", usada por usted en esta entrada. Ese tipo de palabras son ideales para enviar un link a su definición, para así facilitar la tarea de pobres conocedores del idioma como yo,
Suyo, Teófilo